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Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

En marzo de 2011, durante las manifestaciones contra del Gobierno de Siria, se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas gubernamentales del presidente Bashar al Asad. Con la llegada del verano, la espiral de violencia desembocó en una auténtica guerra civil cuando la oposición se militarizó. Al intervenir las potencias de la zona (es decir, Irán y Arabia Saudí) y las internacionales (Estados Unidos y Rusia), el conflicto se convirtió, según numerosos observadores, en una guerra indirecta. Es muy difícil obtener cifras precisas debido a la inaccesibilidad de muchas zonas y a las estadísticas contradictorias que ofrecen las distintas partes. Dicho esto, un informe de las Naciones Unidas de 2016 calculó el número de muertos en unos 400 000 [1].

Como consecuencia de la lucha, la mayor parte de las infraestructuras del país se han destruido y la mitad de la población está desplazada ya en el interior o en el exterior del país. Según el Centro de Seguimiento del Desplazamiento Interno [2], la crisis de refugiados de Siria es la mayor del mundo, con 2,9 millones de personas desplazadas solo en 2017. En julio de 2016, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reveló que Siria alcanzó a finales de 2015 el récord de 4,9 millones de refugiados, superando en dos millones al segundo país de la lista, Afganistán.

La mayor parte de los ciudadanos sirios son suníes. Alauíes, cristianos y drusos forman parte del mosaico religioso tradicional del país. Los kurdos constituyen el grupo étnico no árabe más importante; la mayor parte de ellos profesan el islam suní. Desde 2011, la situación de la libertad religiosa se deterioró bruscamente. Antes de la guerra, los cristianos constituían una parte significativa de la población, cerca del 10 %. Casi todos ellos pertenecen a Iglesias de rito oriental, como la Iglesia greco-católica melquita y la Iglesia ortodoxa siriaca. Los representantes de las Iglesias han alabado el ambiente de tolerancia que existía antes de la guerra. Dado que los cristianos se concentraban en zonas estratégicamente importantes en esta guerra, la mayoría han tenido que huir; muchos se han convertido en desplazados internos y otros han escapado al extranjero en calidad de refugiados.

El presidente Al Asad es alauí, rama del islam despreciada por algunos grupos de la corriente principal («muchos suníes dicen que los alauíes son herejes» [3]). No obstante, en época del padre de Al Asad, el presidente Hafez al Asad, una fetua emitida en 1974 por el erudito chií Musa al Sadr reconoció a la comunidad alauí como rama del islam chií.

Conforme al artículo 3 de la Constitución de Siria [4], aprobada en referéndum en 2012 (en vigor solo en las zonas bajo control del Gobierno): «La religión del presidente de la República es el islam; la jurisprudencia islámica es la fuente principal de la legislación; el Estado respeta todas las religiones y garantiza la libertad de practicar todos los ritos siempre que no atenten contra el orden público; se protegerá y respetará el estatuto personal de las comunidades religiosas». Por su parte, el artículo 8 prohíbe «llevar a cabo cualquier actividad política o formar partidos o agrupaciones políticas basadas en principios religiosos, sectarios, tribales, regionales, de clase y profesionales, o en la discriminación por motivos de sexo, origen, raza o color». El artículo 33 declara que «los ciudadanos tendrán los mismos derechos y deberes sin discriminación entre ellos por motivos de sexo, origen, lengua, religión o credo». Y el artículo 42 protege «la libertad de creencia conforme a la ley».

El Gobierno restringe el proselitismo y las conversiones. Prohíbe la conversión de los musulmanes a otras religiones, ya que se considera contraria a la sharía. Mientras que las conversiones del islam al cristianismo no están permitidas, el Gobierno reconoce las conversiones de cristianos al islam. El Código Penal de Siria prohíbe «provocar tensiones entre las comunidades religiosas» [5]. El artículo 462 de dicho código dispone que se sancionará a quienquiera que denigre públicamente la religión con hasta dos años de prisión [6].

Las cuestiones relacionadas con el estatuto personal, tales como el matrimonio y las herencias, se regulan de acuerdo con la ley religiosa de la comunidad a la que pertenezca cada ciudadano. Los musulmanes están sujetos a la sharía, y los cristianos y otras minorías religiosas, a las leyes de sus respectivas comunidades. No existe el matrimonio civil. Las mujeres musulmanas no se pueden casar con varones no musulmanes, pero estos sí pueden contraer matrimonio con mujeres de otra religión reconocida.

Incidentes

La Comisión de Investigación sobre la situación de los derechos humanos creada por las Naciones Unidas descubrió que los musulmanes suníes han sufrido la mayor parte de las víctimas civiles y de los detenidos, y que el Gobierno de Siria utiliza el bloqueo de las zonas de oposición de mayoría suní como arma de guerra [7]. Debido a que se reclutan soldados chiíes extranjeros en países como Afganistán y Pakistán, las comunidades suníes han empezado a atacar a las comunidades chiíes de esos países, lo que indica que el conflicto sirio está intensificando las tensiones entre suníes y chiíes en todas partes. Zonas tradicionalmente suníes de Damasco, Homs y la provincia de Deir ez Zor (al este de Siria) se están repoblando, al parecer, con combatientes chiíes iraníes, iraquíes y libaneses, y sus familias. Algunos informes indican que los cristianos de determinadas zonas de Damasco, por ejemplo Bab Tuma y Bab Sharqi, se vieron obligados a vender a los iraníes [8].

Los ismailíes y los drusos han constituido objetivos fáciles para los grupos armados a causa de su concentración en determinadas zonas. Ambos grupos han denunciado presiones por parte del Gobierno para alistarse en el Ejército. El régimen ha detenido a los varones ismailíes y drusos de entre 18 y 42 años que se han negado al reclutamiento, lo que ha provocado que buena parte de ellos huyan del país [9].

La presencia de grupos islamistas entre las numerosas milicias de la oposición ha ocasionado graves problemas a las comunidades minoritarias del país. Por ejemplo, el Frente Al Nusra (que posteriormente cambió de nombre por el de Frente Fatah Al Sham y después, a principios de 2017, se unió a otros grupos para convertirse en Hayat Tahrir Al Sham) ha estado implicado en numerosas atrocidades cometidas contra los cristianos a lo largo de la guerra, por ejemplo en Malula y Sadad. Las complejas relaciones entre los distintos grupos rebeldes han supuesto que las llamadas milicias de la oposición moderada hayan colaborado, voluntariamente o no, en los ataques contra los cristianos. Así, el Ejército Libre Sirio luchó en 2013 junto a Al Nusra para impedir que Sadad fuese recuperada, pese a que Al Nusra estaba cometiendo crímenes de guerra contra los habitantes cristianos de la ciudad. No obstante, a medida que ha ido avanzando la guerra algunos grupos, entre ellos el Ejército Libre Sirio, han intentado distanciarse tanto de Al Nusra como del Dáesh (EI)[10].

Muchos miembros de grupos religiosos minoritarios capturados por el Dáesh siguen desaparecidos, entre ellos, 25 cristianos. La liberación, en 2017, de territorios que estaban en manos del Dáesh manifestó que algunos de los dirigentes cristianos más prominentes de Siria siguen en paradero desconocido; tal es el caso del sacerdote jesuita italiano Paolo Dall’Oglio; el sacerdote ortodoxo siriaco arzobispo de Alepo, Mar Gregorios Yohana Ibrahim; el sacerdote ortodoxo griego arzobispo de Alepo, Paul Yazigi; el sacerdote católico armenio Michel Kayal, y el sacerdote ortodoxo griego Maher Mahfuz [11].

En octubre de 2017, el Dáesh secuestró en Hama un autobús lleno de viajeros drusos que se dirigían desde Damasco a Idlib. En un principio, retuvieron a 50 personas como rehenes; posteriormente, liberaron a todos menos a dos, de los que se sospecha que han sido asesinados [12].

El 1 de octubre de 2017, militantes del Dáesh recuperaron Al Qaryatayn, en la provincia de Homs, ciudad con numerosa población cristiana. En las tres semanas que los extremistas tuvieron Al Qaryatayn en su poder antes de que la liberaran las fuerzas del régimen sirio, el Dáesh ejecutó a 116 personas [13]. La ciudad, que antes de la llegada del Dáesh albergaba a 2000 cristianos, solo tenía unos pocos centenares cuando los extremistas tomaron el control por primera vez en agosto de 2015, ya que muchos habían huido antes de que llegasen. La primera vez que el Dáesh ocupó la ciudad, los combatientes tomaron como rehenes a 200 cristianos hasta que aceptaron pagar la yizia, el impuesto que se recauda entre los no musulmanes. Según el Dáesh, este pago les permitiría permanecer en la ciudad [14].

En mayo de 2017 los combatientes del Dáesh lanzaron ataques contra Aqarib al Safiya y Al Manbuya, dos pueblos de la provincia de Hama habitados fundamentalmente por ismailíes (grupo musulmán chií minoritario), donde mataron a 52 personas [15].

En 2017 el Gobierno sirio, junto con sus aliados rusos e iraníes, reconquistó gran parte del territorio anteriormente bajo el control de los grupos de la oposición. La consecuencia fue que en las zonas bajo control de la oposición armada se perpetraron menos violaciones de la libertad religiosa que en los años anteriores.

En general, todos los grupos armados han vulnerado los derechos humanos en las zonas que controlan a lo largo de todo el conflicto. Por ejemplo, en 2015, Al Nusra, afiliada a Al Qaeda, obligó a la pequeña comunidad drusa de una zona anteriormente controlada por el Dáesh a convertirse al islam suní. En 2017, los drusos no pudieron practicar libremente su religión y tradiciones [16].

Un informe realizado en enero de 2017 por una coalición de instituciones cristianas de beneficencia que trabajan en Irak y Siria, y cuya sede está en el Reino Unido, afirmó que es «vital apoyar a los cristianos y a otras poblaciones minoritarias en sus preocupaciones políticas y de seguridad si se quiere que se sientan lo suficientemente seguros para regresar […], reconstruir sus comunidades e iniciar cualquier proceso de reconciliación» [17]. En una entrevista concedida ese mismo mes a la agencia de noticias BosNewsLife, con sede en Hungría, el patriarca Ignatius Ephrem Joseph III Yunan, representante de la Iglesia católica siriaca, instó a Occidente y a las Naciones Unidas a acabar sin dilación con las sanciones contra su país y a dejar de apoyar a los rebeldes: «Sigo esperando que los países occidentales, es decir, los políticos occidentales, acepten dejar de financiar y armar a los llamados rebeldes porque, de lo contrario, nunca se acabará la guerra sectaria» [18].

En marzo de 2017, Hayat Tahrir Al Sham (el Frente Al Nusra) perpetró un doble atentado en el aparcamiento del cementerio de Bab al Sagir, famoso lugar de peregrinación chií, matando a 44 personas e hiriendo a otras 120, principalmente peregrinos chiíes [19].

Los grupos armados han secuestrado a personas para pedir un rescate o para intercambiar prisioneros con el Gobierno o con otros grupos armados. Desde septiembre de 2017, unos 100 hombres del barrio periférico de Damasco Adra al Omaliya, pertenecientes a grupos religiosos minoritarios, siguen como rehenes [20].

En las zonas controladas por los kurdos, los grupos minoritarios han denunciado las violaciones de los derechos humanos que cometen los grupos kurdos que administran de facto cerca del 30 % del noreste de Siria. Según el Observatorio Asirio de Derechos Humanos (AMHR, por sus siglas en inglés), las comunidades de la zona que no son kurdas han informado de cambios demográficos, como el desplazamiento de cristianos armenios y asirios y de musulmanes suníes árabes en favor de los kurdos, así como de la imposición del idioma y la cultura kurdos en algunas zonas. La AMHR también ha señalado la creciente presión sobre los colegios privados cristianos de la provincia de Al Hasaka para que modifiquen su programa si quieren evitar ser clausurados; entre los cambios exigidos se incluyen la enseñanza del kurdo, la contratación de profesores kurdos y el estudio de las ideas de Abdalá Ocalan, el líder encarcelado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, calificado por los Estados Unidos como organización terrorista [21].

En septiembre de 2016, las Unidades de Protección Popular kurdas fueron acusadas de cometer actos de violencia e intimidación contra los cristianos de Al Hasaka. Elaborando una lista de incidentes, Mons. Jacques Behnan Hindo, arzobispo siro-católico de Al Hasaka-Nisibi, comentó a la Agenzia Fides que, en su opinión, los kurdos pretendían expulsar a los cristianos: «El epicentro de sus redadas y actos de fuerza siempre es la zona de las seis iglesias donde viven la mayor parte de los cristianos. En muchos casos, han expulsado a los cristianos de sus casas amenazándolos con fusiles Kaláshnikov. Y donde entran, lo saquean todo»[22].

Los líderes de la comunidad cristiana también han denunciado que las autoridades kurdas han confiscado las casas abandonadas durante los combates. A finales de 2017, conforme a una nueva normativa, las casas abandonadas de los cristianos de la ciudad de Tabqa, en la provincia de Raqqa, iban a ser entregadas a familias kurdas si los propietarios no habían regresado aún. Los cristianos y los musulmanes suníes también han acusado a las fuerzas de defensa kurdas de Siria de colaborar con las autoridades kurdas para marginar, discriminar e incluso en ocasiones atacar a las poblaciones no kurdas [23].

En diciembre de 2017, la agencia de noticias World Watch Monitor publicó un artículo sobre las familias cristianas que regresaban a la ciudad siria de Homs cinco años después de haber huido de ella. A pesar de «los pequeños incentivos» para regresar, algunos de ellos pudieron finalmente reconstruir sus hogares [24]. Muchos de los cristianos entrevistados explicaron que «Oriente Medio ya no es su hogar» [25], e insistieron en la necesidad de crear «un mecanismo nacional de rendición de cuentas» para tratar los incidentes de persecución y discriminación religiosa y étnica acaecidos en Irak y Siria y «restaurar la fe en un sistema que garantice que todas las comunidades religiosas y étnicas sean [tratadas] como ciudadanos iguales y merecedores de protección, a la vez que disuada a los agentes negativos de realizar acciones adversas contra estas comunidades» [26].

En abril de 2018 el presidente Bashar al Asad aprobó una nueva ley que obligaba a los sirios a registrar sus propiedades en el Ministerio de Administraciones Locales en el plazo de 30 días, y que permitirá al Gobierno confiscar las propiedades de los sirios desplazados. Podría considerarse que esta ley forma parte de un plan para modificar la demografía de Siria, favoreciendo que se establezcan chiíes sirios, libaneses e iraquíes en zonas anteriormente suníes. También podría tratarse de una de las formas que tienen el Gobierno y sus aliados para alcanzar sus intereses estratégicos creando zonas chiíes bajo su estricto control [27].

Entre enero y marzo de 2018, bombas lanzadas desde Guta Oriental, bajo control rebelde, golpearon las zonas cristianas de Damasco. Esto hizo que las fuentes cristianas de Siria manifestasen que se trataban de ataques selectivos como los que se vieron durante los bombardeos repetidos sobre el barrio cristiano de Alepo. Casi matan al arzobispo maronita de Damasco, Mons. Samir Nasar, cuando una de las bombas aterrizó en su habitación en el complejo de la catedral maronita. Sobrevivió gracias a que poco antes de que explotara la bomba se había levantado para ir al cuarto de baño. En el distrito de Bab Tuma, la catedral y el patriarcado melquitas de la calle Recta ―mencionada en los Hechos de los Apóstoles― recibieron un impacto, y otros dos cayeron en el cercano convento de las Hermanas de Jesús y María [28]. Los cristianos criticaron a los medios de comunicación occidentales y a otras organizaciones por restar importancia a las víctimas, que, insistieron, se han producido en ambos lados. En una carta dirigida al Consejo Mundial de Iglesias el 2 de marzo de 2018 sobre el bombardeo de Damasco, el patriarca de la Iglesia ortodoxa siriaca, Ignatius Aphrem II, escribió:

Ustedes mencionan a las 550 víctimas caídas en Guta Oriental… Sin embargo, se olvidan de mencionar a los centenares de civiles, muchos de ellos niños, que han caído a causa de los morteros y misiles procedentes de Guta Oriental, sobre todo cuando la mayor parte de estos morteros han apuntado fundamentalmente a zonas pobladas por cristianos de las Iglesias miembros del Consejo… Sus declaraciones manifiestan claramente una postura sesgada sobre lo que está sucediendo en Siria en general y en Damasco en particular.

Futuro de la libertad religiosa

En general, en una situación de conflicto sectario no siempre está claro si las vulneraciones de la libertad religiosa de individuos y grupos están exclusiva o principalmente motivadas por el odio del autor contra un credo concreto. En Siria, las divisiones étnico-religiosas existen desde hace siglos. Los factores políticos podrían ser tan importantes como los religiosos. De hecho, con gran frecuencia aparecen juntos, ya que religión y filiación política se solapan.

Dos grandes grupos son los que han violado la libertad religiosa en Siria. El primero de ellos es el Gobierno de Asad y sus ejércitos aliados, entre los que destacan Hizbulá, las milicias chiíes del Líbano y los voluntarios chiíes de Irak e Irán. Luchan juntos contra lo que consideran una amenaza terrorista y un levantamiento yihadista suní contra el Gobierno sirio y contra el Estado. Hay informes que manifiestan que han dirigido ataques de forma intencionada contra las zonas suníes.

El segundo gran grupo está compuesto por agentes no estatales que han establecido de facto un control similar al de un Estado en algunas zonas. Se dividen en dos subgrupos. Uno de ellos es el constituido por los grupos yihadistas suníes que hay entre las milicias rebeldes, por ejemplo el Dáesh o el Frente Al Nusra. Las milicias de la llamada oposición moderada se mueven en muchos casos por una ideología suní y persiguen una visión religiosa para el futuro del país, normalmente menos extremista que la del Dáesh o Al Nusra. Con frecuencia, cooperan tácticamente con los grupos yihadistas, incluso cuando esto supone apoyar tácitamente los actos de genocidio cometidos contra las minorías religiosas [29]. El Dáesh y Al Nusra han realizado graves actos contra la libertad religiosa de cristianos, drusos y suníes en las zonas bajo su control. También han atacado a los chiíes y alauíes con atentados terroristas. Los éxitos militares que han permitido que el Dáesh y otros extremistas se retiren de muchas zonas de Siria han venido acompañados del fin de atroces violaciones de la libertad religiosa por parte de los grupos más extremistas, de los que puede decirse claramente que han cometido un auténtico genocidio contra las comunidades de fe minoritarias.

El otro subgrupo está constituido principalmente por las milicias kurdas del norte de Siria. Controlan una serie de zonas, como la región del río Jabur al norte de Siria, que cuentan con numerosos asentamientos cristianos bien establecidos.

En este momento en el que conflicto está iniciando su octavo año sin que se vislumbre ninguna solución política, y en el que se atraviesa una crisis humanitaria, la situación de la libertad religiosa no va a mejorar en breve. Dadas las atrocidades cometidas por todos los bandos, cuando acabe la lucha va a ser muy difícil conseguir reunir de nuevo a los diferentes grupos para que vivan juntos.

En junio de 2018, World Watch Monitor publicó un artículo sobre los armenios sirios bajo el título de «70 000 armenios sirios han huido durante la guerra; pocos regresarán», título que refleja una realidad a la que se enfrentan muchas de las minorías religiosas que antes vivían en el país [30].

Notas finales / Fuentes

[1] «Syria death toll: UN envoy estimates 400,000 killed». En: Al-Yazira, 23-4-2016. [En línea]. Disponible en: <https://www.aljazeera.com/news/2016/04/staffan-de-mistura-400000-killed-syria-civil-war-160423055735629.html>. [Consulta: 13 julio 2018].

[2] «Syria». En la web: Internal Displacement Monitoring Center. [En línea]. Disponible en: <http://internal-displacement.org/countries/syria>. [Consulta: 11 julio 2018[.
Véase también: «Syria Population (LIVE)». En la web: WorldOMeters. [En línea]. Disponible en: <http://www.worldometers.info/world-population/syria-population/>. [Consulta: 11 de julio de 2018].

[3] «Syria’s Alawites: a secretive and persecuted sect». En: Reuters, 31-1-2012. [En línea]. Disponible en: <https://www.reuters.com/article/us-syria-alawites-sect/syrias-alawites-a-secretive-and-persecuted-sect-idUSTRE80U1HK20120131>. [Consulta: 23 julio 2018].

[4] Syrian Arab Republic’s Constitution of 2012 (‘Constitución de la República Árabe de Siria de 2012’). En: Constitute Project, constituteproject.org. [En línea]. Disponible en: <https://www.constituteproject.org/constitution/Syria_2012.pdf?lang=en>. [Consulta: 16 julio 2018]. Todos los artículos citados de la Constitución siria han sido tomados y traducidos de esta fuente.

[5] V. «Syria». En: oficina de democracia, derechos humanos y trabajo del depto. de estado de los estados unidos, International Religious Freedom Report for 2017 (‘Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo 2017’). [En línea]. Disponible en: <https://www.state.gov/j/drl/rls/irf/2017/nea/281006.htm>. [Consulta: 10 julio 2018].

[6] Code pénal syrien en application de la loi n.° 148 de 1949 (en français). En la web: Institut d’Études sur le Droit et la Justice dans les Sociétés Arabes. [En línea]. Disponible en: <https://iedja.org/ressources/par-pays/syrie/>. [Consulta: 10 julio 2018].

[7] V. «Syria». En: International Religious Freedom Report for 2017.

[8] «Syria». En: comisión de los ee. uu. para la libertad religiosa internacional, 2018 Annual Report. [En línea]. Disponible en: <http://www.uscirf.gov/sites/default/files/2018USCIRFAR.pdf>. [Consulta: 10 julio 2018].

[9] Ibidem.

[10] Véase, por ejemplo: «Frustration drives Arsal’s FSA into ISIS ranks». The Daily Star (Lebanon), 8-9-2014. [En línea]. Disponible en: <http://www.dailystar.com.lb/News/Lebanon-News/2014/Sep-08/269883-frustration-drives-arsals-fsa-into-isis-ranks.ashx>. [Consulta: 19 julio 2018].

[11] «Four years later, family reports “silence” on kidnapped priest in Syria». En: Crux, 30-7-2017. [En línea]. Disponible en: <https://cruxnow.com/global-church/2017/07/30/four-years-later-family-reports-silence-kidnapped-priest-syria/>. [Consulta: 14 julio 2018].

[12] «Syria». En: 2018 Annual Report.

[13] «IS recaptures “symbol of interfaith coexistence” Syrian town». En la web: World Watch Monitor, 6-10-2017. [En línea]. Disponibe en: <https://www.worldwatchmonitor.org/2017/10/syria-islamic-state-retakes-christian-enclave/>. [Consulta: 11 julio 2018].
Véase también: «Syria». En: 2018 Annual Report.

[14] «Syria». En: 2018 Annual Report.

[15] Ibidem.

[16] «Hay’at Tahrir al-Sham (Formerly Jabhat al-Nusra)». En: universidad de standford, Mapping Militant Organizations. [En línea]. Disponible en: <http://web.stanford.edu/group/mappingmilitants/cgi-bin/groups/view/493?highlight=Al+Nusrah+front>. [Consulta: 16 julio 2018].

Véase también: oficina de inmigración y refugiados de canadá, «Syria: Situation of the Druze, including whether they are preceived to be loyal to President Assad by the insurgent groups; treatment by the authorities and the insurgent groups (January 2015 – November 2015)», 25-11-2015. [En línea]. Disponible en: <https://irb-cisr.gc.ca/en/country-information/rir/Pages/index.aspx?doc=456249>. [Consulta: 16 julio 2018].

[17] «Christians “excluded” from Iraq’s reconstruction plans». En la web: World Watch Monitor, 27-1-2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.worldwatchmonitor.org/2017/01/christians-excluded-from-iraqs-reconstruction-plans/>. [Consulta: 11 julio 2018].

[18] Stefan J. Bos, «Syria’s Catholic Leader Urges End To Western Sanctions». En: BosNewsLife, 13-1-2017. [En línea]. Disponible en: <http://www.bosnewslife.com/37393-syrias-catholic-leader-urges-end-to-western-sanctions>. [Consulta: 13 julio 2018].

[19] «Syria». En: 2018 Annual Report.

[20] Ibidem.

[21] Ibidem.

[22] «Archbishop Hindo: violence and intimidation of the Kurd militias on Christians increase in Hassaké». En: Agenzia Fides, 20-9-2016. [En línea]. Disponible en: <www.fides.org/en/news/60791>. [Consulta: 19 julio 2018].

[23] «Syria». En: 2018 Annual Report.

[24] «Syria: Homs Christians return to rebuild homes and lives». En la web: World Watch Monitor, 5-12-2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.worldwatchmonitor.org/2017/12/syria-homs-christians-return-rebuild-homes-lives/>. [Consulta: 13 julio 2018].

[25] «Security not only concern for Syrians returning home». En la web: World Watch Monitor, 4-7-2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.worldwatchmonitor.org/2017/07/security-not-concern-syrians-returning-home/>. [Consulta: 13 julio 2018].

[26] «National Accountability Mechanism for Iraq and Syria – Proposal for EU parliament». En la web: World Watch Monitor – Policy Paper, junio de 2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.worldwatchmonitor.org/wp-content/uploads/2017/06/National-Accountability-Mechanism-for-Iraq-and-Syria-Position-Paper-EU-Parliament.-FINAL.pdf>. [Consulta: 12 julio 2018].

[27] Martin Chulov, «Iran repopulates Syria with Shia Muslims to help tighten regime’s control». The Guardian, 14-1-2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.theguardian.com/world/2017/jan/13/irans-syria-project-pushing-population-shifts-to-increase-influence>. [Consulta: 11 julio 2018].

[28] John Newton, «Bishop miraculously avoids death – as bomb lands in his bedroom». En la web: Aid to the Church in Need United Kingdom, 12-1-2018. [En línea]. Disponible en: <https://acnuk.org/news/syria-bishop-miraculously-avoids-death-as-bomb-lands-in-his-bedroom/>. [Consulta: 19 julio 2018].

Véase también: John Pontifex, «When the sky turned black with bombs». En la web: Aid to the Church in Need United Kingdom, 21-2-2018. [En línea]. Disponible en: <https://acnuk.org/news/syria-when-the-sky-turned-black-with-bombs/>. [Consulta: 19 julio 2018].

[29] Tal y como observaban John Pontifex y John Newton, «el Ejército Libre Sirio luchó junto a Al Nusra para impedir la reconquista de Sadad en el mismo momento en el que el grupo yihadista estaba cometiendo crímenes de guerra contra sus habitantes cristianos». Texto extraído de: «Syria. Persecuted and Forgotten? A report on Christians oppressed for their Faith 2015-2017». En la web: Aid to the Church in Need United Kingdom. [En línea]. Disponible en: <https://acnuk.org/pfsyria/>. [Consulta: 18 julio 2018].

[30] Zara Sarvarian, «70,000 Syrian Armenians have fled during the war, and few will return». En la web: World Watch Monitor, 27-6-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.worldwatchmonitor.org/2018/06/70000-syrian-armenians-have-fled-during-the-war-and-few-will-return/>. [Consulta: 11 julio 2018].

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