Religión

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homekeyboard_arrow_rightMongolia

Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

En estos dos últimos años no se han producido grandes cambios constitucionales o legales en el ámbito de la libertad de religión en Mongolia. Tras la desintegración de la URSS en 1989, el fin del dominio soviético trajo una vuelta a la libertad religiosa. La Constitución de Mongolia, adoptada el 13 de enero de 1992, garantiza las libertades básicas, entre ellas la libertad de credo, y defiende oficialmente el principio de separación entre la religión y el Estado.
Aunque el budismo, tal y como lo practican los mongoles [1] , no goza del estatus de religión oficial, la ley fundamental del país afirma que el Gobierno debe «respetar» el budismo en su calidad de religión mayoritaria, afirmación justificada por la necesidad de preservar la unidad del país y defender la historia y la cultura mongolas. La Constitución también establece que el debido respeto al budismo por parte del Estado «no puede impedir a ningún ciudadano practicar otra religión».

Esa promesa de libertad religiosa de la década de 1990, en pleno nacimiento del país, aún no se ha cumplido. En su lugar, una burocracia restrictiva y fiscalizadora ha procurado dominar a las comunidades religiosas consideradas «ajenas» a la cultura nacional. Los cristianos de Mongolia son los que más han sufrido.

Los grupos religiosos reciben en Mongolia el mismo trato que las organizaciones no
gubernamentales. Tienen que cumplir numerosas normas y requisitos administrativos muy complejos, empezando por inscribirse en el registro de una agencia estatal, la Autoridad General para la Propiedad Intelectual y el Registro Estatal. Como la ley no establece el plazo de validez de los certificados de registro emitidos por este organismo, en realidad son las Administraciones locales las que determinan su vigencia. Así que, en la práctica, las organizaciones religiosas se ven obligadas a renovar sus certificados de registro anualmente. Para ello, han de dirigirse a seis organismos administrativos independientes, tanto a nivel local como nacional. Se trata de un proceso largo, tedioso e impredecible, ya que algunas provincias resultan más reacias que otras a conceder los certificados.

Una de las condiciones más restrictivas, y una de las que se aplican a todas las organizaciones extranjeras presentes en Mongolia, es el requisito de contar con un número mínimo de empleados mongoles entre su personal. Este porcentaje oscila entre el 25 % y el 95 %, dependiendo del sector de actividad concreto. Cada año se publica una lista en la que se especifica el porcentaje exigido para cada sector, y a la mayoría de las organizaciones religiosas se les asigna automáticamente la cuota máxima del 95 % de empleados locales. Muchas organizaciones religiosas han objetado contra este sistema, dado que su personal y su financiación proceden
fundamentalmente del extranjero. La Iglesia católica es una excepción porque, a diferencia del resto de las organizaciones religiosas con consideración de ONG obligadas a emplear a un 95 % de su personal entre los trabajadores de la zona, ella ha conseguido una cuota del 75 %.

Incidentes

En noviembre de 2016 el dalái lama visitó Ulán Bator. Invitado por los monjes del monasterio de Gandantegchinlin, uno de los principales centros del budismo tibetano, el líder espiritual de los budistas tibetanos pasó cuatro días en la capital mongola. El Gobierno de la República Popular China, vecina meridional de Mongolia, advirtió al Gobierno de Ulán Bator de que permitir esta visita tendría consecuencias para el país (la China comunista considera que el dalái lama es un «separatista»). Una vez que el dalái lama regresó a su residencia habitual, el Gobierno chino respondió con medidas económicas en contra de Mongolia: durante varios días la frontera entre ambos países estuvo bloqueada; se exigieron impuestos adicionales a las importaciones de Mongolia; se pospusieron las reuniones bilaterales y se cancelaron los préstamos concedidos por el Gobierno chino en un momento en el que el presupuesto del Gobierno mongol ya estaba
desbordado y el crecimiento económico del país se estaba ralentizando [2] . Y así, pese a haber afirmado que su Constitución defiende el derecho a la libertad religiosa y, por lo tanto, el derecho de los ciudadanos mongoles a recibir a los líderes religiosos que deseen, el Gobierno de Mongolia se vio obligado a hacer concesiones y a prometer a Pekín que en el futuro no se volvería a permitir la entrada del dalái lama en el país. El 20 de diciembre de 2016, el ministro de Asuntos Exteriores mongol, Tsend Munkh-Orgil, declaró al periódico mongol Unuudur que «mientras continúe el actual Gobierno, el dalái lama no volverá a ser invitado a Mongolia, ni siquiera por motivos religiosos» [3] . En octubre de 2017, Munkh-Orgil dejó el cargo de ministro de Exteriores y se produjo un cambio de Gobierno. Oficialmente, la cuestión de una visita del dalái lama al país ya no es un problema.

La actitud del Gobierno hacia el resto de las religiones que no sean el budismo no se ha modificado en los últimos años. En la década de 1990 se pidió a las Iglesias cristianas, entre ellas a la católica, que establecieran instituciones de beneficencia y se comprometieran en la promoción social en un país donde las necesidades de desarrollo son básicas. Pero desde 2010 la actitud, cuando no las leyes, se han endurecido, al menos en contra de las organizaciones religiosas consideradas «extranjeras». La cuota de contratación de personal local pesa enormemente sobre la economía de las comunidades que se han establecido en los últimos tiempos o están dirigidas fundamentalmente por personal extranjero [4] .

Según la ley mongola, el presidente de cualquier organización religiosa debe ser un ciudadano mongol. Las comunidades religiosas, especialmente las cristianas, que no cuentan con clero nativo, pueden tener terrenos en propiedad siempre y cuando el título de esta pertenezca a un ciudadano originario del país. Registrar estos títulos depende, al menos en parte, de la buena voluntad de la Administración. Por ejemplo, la Provincia Central de Mongolia, de fuerte tradición budista, parece menos dispuesta a permitir la apertura de iglesias cristianas, mientras que otras provincias, como Erdenet [5], están más abiertas a los extranjeros.

Futuro de la libertad religiosa

Al atravesar graves dificultades económicas, Mongolia no puede escapar a la influencia de su poderosa vecina, China. Las libertades conseguidas en el país tras la caída del comunismo parecen consolidadas y, en este sentido, es un hecho que la libertad religiosa se respeta mucho más en Mongolia que en China. Sin embargo, los problemas económicos y los rápidos cambios sociales han llevado a las autoridades a desconfiar de las religiones que se consideran nuevas en el país, como es el caso del cristianismo, ya sea protestante o católico. A pesar de los obstáculos
institucionales y culturales, e incluso del rápido avance del laicismo en Mongolia, las comunidades cristianas continúan su expansión.

Notas finales / Fuentes

[1] El budismo mongol es una rama del budismo vajrayana tibetano, enormemente mezclado con el chamanismo local. Introducido en el país hace varios siglos, se convirtió en religión de Estado del Imperio mongol en el siglo XIII, tras la visita del lama tibetano Sakya Pakya. Después de haber sido prácticamente erradicado, al igual que el resto de las religiones, bajo el régimen totalitario estalinista que se hizo con el poder de Mongolia en la década de 1920, el budismo actualmente ha experimentado un renacimiento y se reconoce como la práctica espiritual de más de la mitad del pueblo mongol.

[2] V. Bolor LKHAAJAV, «China Needs to Get Over the Dalai Lama's Visit to Mongolia». The Diplomat, 30-12-2016. [En línea]. Disponible en: <https://thediplomat.com/2016/12/china-needs-to-get-over-the-dalai-lamas-visit-to-mongolia/>. [Consulta: 21 febrero 2018].

[3] V. AGENCIA REUTERS, «Mongolia says Dalai Lama won't be invited again», 22-12-2016. [En línea]. Disponible en: <https://www.reuters.com/article/us-mongolia-china/mongolia-says-dalai-lama-wont-be-invited-again-idUSKBN14B0N>. [Consulta: 24 febrero 2018].

[4] V. «Mission et évangélisation : les défis actuels d’une Église renaissante». En: Églises d’Asie,
15-9-2016. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-nord-
est/mongolie/2015-09-15-mission-et-evangelisation-les-defis-actuels-d2019une-eglise-
renaissante>. [Consulta: 21 febrero 2018].

[5] V. «Ouverture d’une mission catholique à Erdenet». En: Églises d’Asie, 15-6-2016. [En línea].
Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-nord-est/mongolie/2016-06-15-ouverture-d2019une-mission-catholique-a-erdenet>. [Consulta: 21 febrero 2018].

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