Discriminación / Deterioro

Mauritania

Religión

4.166.000Población

1.030.700 Km2Área

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homekeyboard_arrow_rightMauritania

Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

Mauritania, inmenso pero escasamente poblado Estado de África occidental, es una república islámica desde el momento de su independencia en 1960. Es el único Estado islámico de este tipo en África, ahora que la República islámica de Gambia, también en la zona occidental del continente, ha vuelto a ser laica [1]. El hecho de que Mauritania sea musulmana de forma prácticamente total tiene profundas repercusiones sobre la vida diaria del país.

El islam es la religión del Estado, y solo los musulmanes pueden tener la nacionalidad mauritana. Abandonar el islam conlleva la pena de muerte [2]. Es significativo que la Constitución mauritana de 1991[3]no mencione la libertad religiosa. De hecho, el artículo 23 estipula que el presidente del país tiene que ser musulmán.

Los pocos miembros de otras religiones que residen en el país no tienen la menor posibilidad de practicar su fe, al menos en público. En Mauritania se aplica la
sharía en la ley civil, especialmente en las cuestiones de familia. En algunas zonas las violaciones de la sharía se castigan con gran dureza, por ejemplo, con la flagelación. La pena capital para los casos de apostasía es una sanción que no se ha aplicado hasta la fecha (marzo de 2018) [4]. Oficialmente, la población tradicionalmente nómada de Mauritania es musulmana en su totalidad. Son casi exclusivamente suníes [5], y están organizados en hermandades sufíes como la qadiriya, la tiyaniya y la hamawiya. La ciudad de Chinguetti es uno de los lugares santos del islam.

Incidentes

Durante el período estudiado en este informe, la atención internacional siguió pendiente del bloguero Mohamed Cheij Ould Mohamed, condenado a muerte en 2014 por blasfemia. En una publicación en su blog había criticado la exclusión social de la casta forgeron (‘herreros’) y el abuso que se hace de la religión para discriminar a las minorías étnicas y sociales. El 9 de noviembre de 2017, un tribunal de
apelación de Nuadibú redujo la condena a dos años de cárcel y una multa[6]. Mohamed ya llevaba cuatro años en prisión preventiva, por lo que lo pusieron en libertad, ya que la condena estaba cumplida, en opinión del tribunal. Pero se sigue temiendo por su vida. Musulmanes devotos de muchas ciudades de Mauritania se manifestaron por las calles para protestar por la decisión judicial y exigir la aplicación de la pena de muerte [7]

El Gobierno de Mauritania respondió instaurando la pena de muerte para los casos de blasfemia y apostasía, es decir, endureciendo la legislación sobre blasfemia [8]. A finales de noviembre de 2017, se adoptó una reforma legislativa conforme a la cual la blasfemia y la apostasía serán sancionadas con la pena capital aun cuando el acusado pida perdón por su acción. Según las organizaciones defensoras de los derechos humanos, ahora cualquier conflicto estará sujeto a una mayor arbitrariedad y abuso. En los Estados musulmanes normalmente se abusa de la legislación sobre blasfemia, por ejemplo en los conflictos que surgen entre vecinos y en otras disputas entre personas. Hasta hace poco, el artículo 306 del Código Penal de Mauritania solo disponía la pena de muerte si el acusado se negaba a manifestar arrepentimiento. La última vez que se aplicó esta sanción en el país fue en 1987 [9].

La ostensible presencia del islam radical en la sociedad mauritana también facilita la apertura a los grupos yihadistas extranjeros que buscan refugio en África occidental [10]. Hasta la fecha, Mauritania se ha considerado relativamente segura, pero hay signos de que el yihadismo islamista se está
difundiendo por el país [[11]. En 2017 los países del Sahel, Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso y Chad, crearon la organización G5 Sahel, con lo que unieron sus fuerzas para luchar contra la violencia, el crimen organizado, la inestabilidad estatal y el terrorismo, reuniendo un total de 5 000 soldados. La alianza del G5 Sahel está dirigida desde Nuakchot, capital de Mauritania. A mediados de diciembre de 2017, el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel se unieron a los países del G5 Sahel para aumentar los recursos militares con los que combatir el terrorismo. Estaba previsto que el ejército estuviese operativo a mediados de 2018. Sin embargo, este plazo es dudoso, ya que carece de equipo y formación [12].

Según un estudio publicado por el grupo de reflexión estadounidense NSI, la difusión del yihadismo está relacionada con varios factores [13]. El estudio señala que, atendiendo a la ideología, el Sahel constituye una zona bastante difícil para grupos yihadistas como Al Qaeda y Dáesh. Las personas de esta región no suelen caracterizarse por su fervor religioso. Sin embargo, la predisposición a los movimientos extremistas también ha aumentado en el Sahel como consecuencia de la difusión del wahabismo, la interpretación del islam suní propia de Arabia Saudí. Preocupa que el crecimiento del islam yihadista provoque una crisis política y económica. El riesgo del yihadismo es alto en el Sahel porque amplias extensiones de esta zona están prácticamente fuera del alcance de la vigilancia estatal. Además, también es la zona de mayoría musulmana más pobre del mundo, sometida a Gobiernos débiles y carentes de identidad nacional.

El peligro de que sean presa de los yihadistas islamistas proviene sobre todo de Mali, vecino de Mauritania por el este [14]. En Mali sigue habiendo grupos armados, unos aliados del Gobierno y otros de los insurgentes. Las milicias terroristas están vinculadas a Ansar al Din, organización terrorista local, Al Qaeda en el Magreb islámico o el Dáesh.

Actualmente, el Dáesh y Al Qaeda ya no solo luchan en el norte de Mali, sino también en el centro del país [15]. En esta área, tomando como centro la ciudad de Mopti, los nómadas luchan por las tierras fértiles contra los granjeros que la habitan y los terroristas explotan este conflicto. Han intervenido para actuar como mediadores en una disputa por las tierras de pastoreo. Así se han ido haciendo con el poder en una serie de pueblos en los que luego han implantado la sharía.

Los nómadas pueden realizar estas incursiones porque el Gobierno es demasiado débil para hacer cumplir la ley y el orden en las ciudades y pueblos [16]. Según los observadores, esto es debido a tres causas [17]. En primer lugar, los soldados y policías, que proceden en su mayoría de grupos étnicos establecidos en el sur de Mali, se niegan a arriesgar la vida en el norte y el centro del país, cuya lengua local no hablan. En segundo lugar, las fuerzas militares y policiales están mal equipadas; no tienen la menor oportunidad de vencer a yihadistas, normalmente mejor armados y muy fanatizados. Y, finalmente, muchas personas se unen a los yihadistas porque son pobres y carecen de perspectivas de futuro; se sienten abandonadas por el Estado.

Futuro de la libertad religiosa

El futuro de la vida religiosa de Mauritania y la situación de la pequeña minoría religiosa dependen en gran medida de dos factores. El primero guarda relación con los acontecimientos internos. No hay signos que indiquen que el actual Gobierno de Mauritania vaya a fomentar el derecho fundamental a la libertad religiosa; las fuerzas musulmanas conservadoras tienen una enorme influencia en el Gobierno y en la sociedad mauritana, y probablemente siga siendo así en el futuro. El segundo factor está relacionado con los acontecimientos que se producen en el extranjero, en otros países de África occidental. Mali no es el único país en el que ha aumentado la influencia del yihadismo islamista. Burkina Faso, Níger y Nigeria también sufren de forma significativa la influencia y la violencia de los extremistas. Aún no se sabe si las unidades occidentales desplegadas en la zona, unidas ahora a la alianza G5 Sahel, serán capaces de contener esta influencia.

Notas finales / Fuentes

[1] J. DIETERICH, «In Gambia kommt die Fünftagewoche». Frankfurter Rundschau, 6-2-2017. [En línea]. Disponible en: <http://www.fr.de/politik/westafrika-in-gambia-kommt-die-fuenftagewoche-a-745425>. [Consulta: 6 marzo 2018].

[2] V. «Mauritania». En: OFICINA DE DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS Y TRABAJO DEL DEPTO. DE ESTADO DE LOS ESTADOS UNIDOS, International Religious Freedom Report for 2016 (‘Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo 2016’). [En línea]. Disponible en:
<https://www.state.gov/j/drl/rls/irf/religiousfreedom/index.htm#wrapper>. [Consulta: 6 marzo 2018].

[3] Mauritania's Constitution of 1991 with Amendments through 2012 (‘Constitución de Mauritania de 1991, enmendada en 2012’). En: Constitute Project, constituteproject.org. [En línea]. Disponible en: <https://www.constituteproject.org/constitution/Mauritania_2012.pdf?lang=en>. [Consulta: 6 marzo 2018].

[4] «Mauritanian authorities change legal code, could retry Mohamed Cheikh Ould Mohamed». En: Committee to Protect Journalists (CPJ), 20-11-2017. [En línea]. Disponible en:
<https://cpj.org/2017/11/mauritanian-authorities-change-legal-code-could-re.php>. [Consulta: 6 marzo 2018].

[5] Para más información sobre la proporción de las distintas comunidades religiosas en el conjunto de la población mauritana, puede consultarse: Brian GRIM y otros (eds.), Yearbook of International Religious Demography 2017. Leiden / Boston: Brill, 2017.

[6] «In Mauritania, capital punishment might become the rule for crimes of apostasty and blasphemy» (nota de prensa del 20 de noviembre de 2017). En: Gesellschaft für bedrohte Völker (‘Sociedad para Pueblos Amenazados’). [En línea]. Disponible en <https://www.gfbv.de/en/news/in-mauritania- capital-punishment-might-become-the-rule-for-crimes-of-apostasy-and-blasphemy-8904/>. [Consulta:

[8] marzo 2018].

[7] Ibidem.

[8] Ibidem.

[9] Ibidem.

[10] K. KNIPP, «‘Islamic State’ seeks new foothold in Africa». Deutsche Welle, 2-1-2018. [En línea]. Disponible en: <http://www.dw.com/en/islamic-state-seeks-new-foothold-in-africa/a-41977922>. [Consulta: 8 marzo 2018)].

[11] P. MÜLLER, «Grenzenlose Gefahren – und Möglichkeiten. Stellv. Generalsekretär zu politischen Gesprächen am G5-Sahel-Sekretariat in Mauretanien». En: Konrad Adenauer Stiftung, 17-1-2018. [En línea]. Disponible en: <http://www.kas.de/wf/de/33.51302/>. [Consulta: 8 marzo 2018].

[12] D. PELZ, «Anti-Terror-Kampf im Sahel: Geber drücken in Brüssel aufs Tempo». Deutsche Welle, 22-2-2018. [En línea]. Disponible en: <http://www.dw.com/de/anti-terror-kampf-im-sahel-geber- dr%C3%BCcken-in-br%C3%BCssel-aufs-tempo/a-42685292>. [Consulta: 8 marzo 2018].

[13] Véase: K. KNIPP, «‘Islamic State’ seeks new foothold in Africa».

[14] M. SELIGER, «Darum kommt der Bundeswehr-Einsatz in Mali nicht voran». Frankfurter Allgemeine Zeitung, 7-3-2018. [En línea]. Disponible en:
<http://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/bundeswehr-in-mali-mission-steht-vor-grossen-problemen-15481916.html>. [Consulta: 8 marzo 2018].

[15] Ibidem.

[16] Ibidem.

[17] Ibidem.

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