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República Centroafricana

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homekeyboard_arrow_rightRepública Centroafricana

Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

La nueva Constitución de la República Centroafricana se aprobó en referéndum el 13 de diciembre de 2015 y se promulgó el 30 de marzo de 2016. Esta Constitución puso fin a la transición política que siguió a la crisis desatada por el violento golpe de Estado de los rebeldes de Seleka en marzo de 2013 y sustituye a la Carta de Transición por la que se rigió el país desde julio de 2013.

El preámbulo de la nueva Constitución reconoce «la diversidad religiosa y cultural del pueblo centroafricano»[1]. El artículo 8 garantiza «la libertad de conciencia y de reunión, y el libre ejercicio de las creencias» y prohíbe «toda forma de fundamentalismo religioso e intolerancia». El artículo 18 proclama el carácter laico del Estado.

El 6 de septiembre de 2016 la República Centroafricana firmó un acuerdo marco, equivalente a un concordato, con la Santa Sede.

Todos los grupos religiosos, excepto los que practican las religiones tradicionales, deben inscribirse en el Registro del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. El registro puede ser denegado si se considera que el grupo constituye una amenaza para la moral pública y/o la paz social. El procedimiento es gratuito y confiere el reconocimiento oficial y una serie de beneficios, como exenciones de impuestos; no se aplican sanciones a los grupos que no se registran[2].

El personal expatriado que trabaja con organizaciones religiosas puede renovar con facilidad los permisos de residencia[3].

Durante los últimos años han estado llegando a la República Centroafricana nuevos grupos religiosos, especialmente Iglesias pentecostales o «de cristianos renacidos», que celebran sus servicios religiosos sin la menor dificultad. En algunas ocasiones se han puesto a su disposición edificios gubernamentales, como el Ministerio de Asuntos Exteriores de Bangui, para que celebren sus ceremonias religiosas[4].

La enseñanza religiosa no es obligatoria, pero sí se ofrece en la mayor parte de los colegios. La Iglesia católica cuenta con una red de colegios en las nueve diócesis del país coordinados por la oficina de la ËCAC (siglas en francés de «Escuelas Católicas Asociadas de la República Centroafricana»), la cual ha firmado un protocolo de entendimiento con el Ministerio de Educación. A los trabajadores extranjeros de esta oficina se les ha concedido un permiso de residencia sin restricciones. La universidad pública de Bangui cuenta con una capellanía católica cercana al campus y gestionada por los jesuitas, donde se realizan gran variedad de actividades pastorales y culturales.

Las principales festividades religiosas cristianas son vacaciones públicas: Viernes Santo, Pascua, la Ascensión, la Asunción de Nuestra Señora, Todos los Santos y Navidad. Desde 2017, tras una conferencia de reconciliación nacional, también las principales festividades musulmanas han pasado a ser vacaciones públicas: Aíd al Fitr y Aíd al Kabir.

Incidentes

Tras unos meses de paz a principios de 2016, el país volvió a sumergirse en el conflicto sectario iniciado en 2012[5]. El 7 de enero de 2018, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios ofreció la cifra de 630 000 personas desplazadas, además de otros 545 000 refugiados en los países vecinos. Son las cifras más altas desde el comienzo de la crisis[6].

Se han producido numerosos actos de discriminación y ataques violentos, como matanzas entre comunidades motivadas por la venganza. Aunque la violencia en Bangui se puede controlar con relativa rapidez, no ocurre lo mismo fuera de la capital, donde operan un mínimo de 14 grupos armados. La recuperación de la calma depende de la velocidad de la intervención de la misión de las Naciones Unidas (MINUSCA)[7] y del nivel de mediación de la Iglesia católica.

Miembros de la comunidad musulmana denunciaron una discriminación continuada, incluso por parte del Gobierno. En 2016 las organizaciones musulmanas quedaron decepcionadas con el primer Gobierno del presidente Faustin-Archange Touadéra, que solo contaba con cuatro miembros musulmanes y ninguno de ellos en las Oficinas de Presidencia y del Primer Ministro. El 12 de septiembre de 2017, una remodelación del gabinete añadió cuatro musulmanes más, tres de ellos como altos asesores presidenciales. Cuatro días después, el presidente designó nuevos prefectos para las 16 prefecturas del país, ninguno de ellos musulmán.

Según numerosos testigos, en los controles de carretera se separa de forma sistemática a los conductores de camión musulmanes, a quienes policías, gendarmes y soldados acosan y les exigen dinero[8].

Una serie de incidentes han llevado a represalias en la capital. El 19 de junio de 2016 detuvieron a 26 musulmanes que viajaban en un convoy escoltado por la MINUSCA y los condujeron a un lugar a las afueras de Bangui para interrogarlos. Un grupo armado con sede en el PK5, el principal barrio de Bangui, secuestró a 6 policías en represalia. Al día siguiente, el mismo grupo armado intentó tomar la comisaría local y disparó contra el contingente ruandés que lo protegía; ocho de los asaltantes murieron y trece resultaron heridos. Se dice que a causa del aumento de la tensión en Bangui, en un barrio de mayoría cristiana cerca del PK5 secuestraron a un musulmán y lo asesinaron. Finalmente, los seis policías secuestrados fueron puestos en libertad tras 15 días de cautiverio[9].

El 4 de octubre de 2016 un hombre, al parecer miembro de un grupo armado musulmán, disparó contra un vehículo conducido por el alcalde Marcel Mombeka, hiriendo a su hijo de 14 años. Poco después, un grupo de soldados mató a un conductor de mototaxi musulmán. Presuntos soldados también asesinaron a tres pastores fulani musulmanes cerca del matadero de Bangui. Se dice que a las 16:40 h se iniciaron enfrentamientos entre grupos opuestos cerca de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Murieron 11 personas en total, y la MINUSCA informó de que habían llegado 22 heridos a los hospitales de la ciudad.

Se ha pedido a la Iglesia católica que intervenga para detener la violencia sectaria. Tras los enfrentamientos del 4 de octubre de 2016, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, encabezó el 12 de octubre una marcha que hizo un recorrido partiendo del Tercer Distrito hasta el PK5, y vuelta. Se reunió con miembros de los grupos armados, entre ellos, Abdul Danda, que le entregaron a un hombre que llevaba secuestrado dos semanas.

Se han dado casos de desplazamiento de comunidades enteras a causa de las amenazas. El 20 de enero de 2017, unos veinte hombres armados del grupo de Big Man quemaron parcialmente un albergue temporal utilizado como lugar de oración cerca de una iglesia baptista de Mbaya Dombia (en el Tercer Distrito). Los baptistas reconstruyeron el albergue, y el mismo grupo armado lo volvió a atacar el 24 de enero, dejando una nota en la que decían que no iban a permitir la reconstrucción de ninguna iglesia mientras no se hayan reconstruido las mezquitas. En consecuencia, los pastores baptistas trasladaron su iglesia a Boeing, un barrio cristiano próximo[10].

Las medidas enérgicas tomadas por la policía provocan con frecuencia represalias entre grupos religiosos, cuyas víctimas suelen ser cristianas. El 7 de febrero de 2017 la policía mató a tiros a Big Man y a uno de sus hombres en el PK5. Posteriormente, esa misma tarde, sus milicianos asesinaron a puñaladas a un pastor evangélico, el reverendo Jean Paul Sankagui, figura enormemente respetada en el PK5, que había acudido a su iglesia de Ramanyi para acompañar a algunos de sus fieles refugiados en ella.

Al mismo tiempo, se están poniendo en marcha una serie de iniciativas importantes para ayudar en las relaciones entre las comunidades cristiana y musulmana. Después de que líderes locales del PK5 y del Boeing firmaran un pacto de no agresión el 11 de febrero de 2016, los musulmanes pudieron utilizar su cementerio en Boeing, situado a cinco kilómetros del PK5. Anteriormente no podían llegar al cementerio a causa de la hostilidad de los habitantes de la zona, en su mayoría cristianos.

Desde mediados de 2016 se vienen realizando esfuerzos para rehabilitar al menos ocho de las mezquitas ubicadas en zonas de mayoría cristiana, lo que genera una apariencia de normalidad y libertad de movimientos en muchos distritos de Bangui. Todas las mezquitas situadas fuera del PK5 fueron destruidas por las milicias antibalakas[11] a principios de 2014[12].

La colaboración interreligiosa también implica a los civiles. El Quinto Distrito albergaba anteriormente a 20 000 musulmanes[13], a los que las milicias antibalakas obligaron a salir a principios de 2014. Desde enero de 2017, el Comité de Retour (Comité para el Regreso) de los habitantes cristianos intentó sensibilizar a sus vecinos con ayuda de la MINUSCA. Al acabar el año, habían conseguido que ochenta familias musulmanas regresaran. Como parte de los esfuerzos de reconciliación, el 25 de junio de 2017 y coincidiendo con la festividad del final del Ramadán, se volvió a abrir la principal mezquita del distrito, ubicada en el barrio de Mali Maka.

Fuera de Bangui las cosas son distintas. Durante los años 2016 y 2017 y los primeros meses de 2018, la mayor parte del país sufrió la fuerte violencia en la que están implicados 14 grupos armados (algunos de ellos, animistas) que participan en la lucha sectaria.

En la ciudad suroriental de Bangassu, que desde finales de 2013 había quedado vacía de grupos armados y en la que cristianos y musulmanes convivían pacíficamente, las cosas cambiaron drásticamente el 13 de mayo de 2017 cuando grupos armados autoproclamados como «de autodefensa», constituidos por jóvenes de las localidades cercanas, atacaron la ciudad arremetiendo principalmente contra la población musulmana. Ese día murieron más de 70 personas, y más de 2000 musulmanes se refugiaron en una mezquita que quedó rodeada por los milicianos. La intervención del obispo católico, Mons. Juan José Aguirre, impidió que la masacre fuera aún mayor. Al día siguiente, fuerzas de la MINUSCA llevaron a los musulmanes a la sede diocesana. Sin embargo, no han podido salir de allí ante el hostigamiento de la milicia de autodefensa[14].

Algunos de los jóvenes musulmanes desplazados de Bangassu se han empezado a radicalizar y han conseguido armas de fuego. Dadas las tensiones, con frecuencia atacan a la misma institución que los ha protegido. En ocasiones han irrumpido y saqueado las oficinas y residencias diocesanas. El 5 de enero de 2018, el padre Alain Bissialo, que preside el Comité de Paz y Reconciliación de la localidad, sufrió una agresión y resultó gravemente herido en la casa parroquial del barrio de Tokoyo. El 9 de abril, tras una semana de negociaciones con la mediación del cardenal Nzapalainga y el imán Kobine Layama, los grupos armados presentes en Bangassu firmaron un acuerdo de paz que garantizaba la libertad de movimiento a todas las personas, incluidos los musulmanes desplazados que viven en el complejo diocesano[15]. Sin embargo, la violencia volvió a estallar en los meses de febrero y marzo de 2018, y uno de los sacerdotes tuvo que abandonar la ciudad definitivamente. Desde el ataque a Bangassu, los conflictos sectarios se han propagado rápidamente a otras zonas de la parte oriental de la República Centroafricana, como Bakuma, Nzako, Gambo, Bema, Pombolo, Rafai, Mboki y Zemio.

También han entrado en escena grupos armados extranjeros que pretenden apoderarse de terrenos en la República Centroafricana. En Zemio, milicias al parecer vinculadas con el grupo armado Yanyauid de Sudán lanzaron un ataque el 2 de septiembre de 2017. Asesinaron a un sacerdote retirado, el padre Louis Tongagnessi, profesor de una facultad, cuando trataba de refugiarse en lugar seguro[16]. Un día antes, dos sacerdotes diocesanos que estaban al frente de la parroquia católica de la localidad, el padre Jean-Alain Zimbi y el padre Desiré Blaise Kpangu, y las 15 000 personas que llevaban varias semanas refugiadas en la iglesia, cruzaron el cercano río Mbomu y entraron en la República Democrática del Congo. En cuanto huyeron, unos hombres armados asaltaron y saquearon el complejo de la iglesia. También se han registrado ataques y quema de aldeas de musulmanes por parte de los antibalakas.

Bria, también al este, fue escenario de una fuerte contienda entre una milicia exseleka[17] y los antibalakas. El 4 de septiembre de 2017, un párroco, el padre Ephrem Punaba, escapó a duras penas de un intento de asesinato por parte de fuerzas escindidas de los selekas. En aquellos días, un sacerdote polaco «fidei donum» que trabajaba en Ngaundaye (en la diócesis de Buar, al noroeste de la República Centroafricana) fue secuestrado por otro grupo exseleka[18].

En las zonas de conflicto, la Iglesia católica ha procurado el diálogo interreligioso, lo que en ocasiones la ha llevado a ser perseguida por los implicados. Así, por ejemplo, dos sacerdotes católicos de Kembé fundaron un foro ―Union des Confessions Religieuses de Kembé pour la Paix (‘Unión de las Confesiones Religiosas de Kembé por la Paz’)― que reúne a católicos, protestantes y musulmanes[19]. Según su testimonio, allí donde no se consigue el diálogo interreligioso, se producen robos, secuestros y destrucción material a gran escala. «El viernes 22 de septiembre de 2017, hacia las cuatro de la tarde, los antibalakas vinieron a robar cabras al pueblo de Caf-Bangui, dejando 40 muertos. Al día siguiente, los exselekas recibieron refuerzos y atacaron la localidad de Mbingo, a 10 kilómetros de Kembé. Las iglesias católica y evangélica de Kembé acogieron a muchas personas desplazadas de Caf-Bangui, pero los exselekas los obligaron a desalojar las iglesias. Posteriormente, el 10 de octubre, todo Kembé quedó bajo un intenso tiroteo cuando 1800 combatientes de Bangassu y Mingala intentaron rodear la ciudad. La lucha, que empezó a las 4:00 de la mañana y duró hasta el medio día, se saldó con 150 muertos»[20]. Los sacerdotes lamentaban el hecho de que muchos jóvenes católicos y varios monitores y catequistas de las parroquias se unieran a los antibalakas y se volvieran en su contra. Al final, ambos sacerdotes tuvieron que huir de Kembé para salvar la vida.

Durante el ataque del 10 de octubre en Kembé, los antibalakas atacaron la mezquita en la que, según se dice, se habían refugiado 44 personas, en su mayoría musulmanas pero también algunas cristianas. Murieron al menos 26 personas[21]. Un pastor protestante, Jean-Fernand Dangouin, se vio obligado a abandonar Kembé durante los intensos enfrentamientos entre los combatientes de la Unión por la Paz en la República Centroafricana (UPC, por sus siglas en francés) y las fuerzas de autodefensa, producidos entre el 5 y el 10 de junio de 2018[22].

En la prefectura de Ouaka, el padre Joseph Désiré Angbabat resultó herido de gravedad el 21 de marzo de 2018 durante un ataque de la UPC contra la ciudad de Séko. Le dispararon en la parroquia de San Carlos Luanga, en la que había dado cobijo a muchos civiles. Lo evacuaron, pero falleció a causa de las heridas dos días después[23].

El 3 de abril de 2018, la misión de mantenimiento de la paz de la MINUSCA descubrió los cadáveres de 21 civiles (cuatro de ellos, niños) cerca de una iglesia de Tagbara, a 60 km al noreste de Bambari, también en la prefectura de Ouaka. Las investigaciones preliminares indican que las milicias de autodefensa son las autoras de esta masacre. Al día siguiente se publicaron en Facebook[24] horribles imágenes del incidente, con comentarios que aseguraban que se trataba de musulmanes asesinados a causa de su religión. A algunos de ellos los habían decapitado; a una de las víctimas, una mujer embarazada, le habían abierto el vientre.

A pesar de los avances realizados en Bangui respecto a la libertad religiosa y de la mejoría de las relaciones interreligiosas, el 1 de mayo de 2018 se produjo un grave incidente. Milicianos probablemente musulmanes procedentes de un grupo de autodefensa del PK5, dirigidos por el cabecilla Amineri Matar (también conocido como «Fuerza»), irrumpieron en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima durante la misa. El 2 de mayo, la Cruz Roja de la República Centroafricana informó de que 27 personas habían sido asesinadas y 170 resultaron heridas[25].

Una de las personas asesinadas en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima era el padre Albert Tungumale-Baba, sacerdote diocesano enormemente respetado que durante años había representado un importante papel en el fomento de la reconciliación entre musulmanes y cristianos en Bangui. Tras la masacre, una multitud enfurecida de unas 1000 personas llevó el cadáver por las calles hasta el palacio presidencial, donde fueron dispersados por la policía con disparos al aire. Algunos de los manifestantes se dirigieron al barrio de Lakuanga, donde vive una importante comunidad musulmana y destruyeron parcialmente la mezquita. Además, quemaron vivos a dos musulmanes[26]

Futuro de la libertad religiosa

Durante el período estudiado en este informe, el estado de la libertad religiosa ha seguido deteriorándose en la República Centroafricana. Aunque importantes líderes religiosos han negado sistemáticamente que se trate de un conflicto de carácter religioso, gran cantidad de los actos de violencia cometidos se han dirigido contra individuos y/o comunidades a causa de sus creencias. Dado que en cerca del 80 % del país operan distintos grupos armados, y que el conflicto se está intensificando en muchas zonas, lo más probable es que la situación de la libertad religiosa empeore.

Notas finales / Fuentes

[1] Central African Republic’s Constitution of 2004 with Amendments through 2010 (‘Constitución de la República Centroafricana, de 2004, enmendada en 2010’). En: Constitute Project, constituteproject.org. [En línea]. Disponible en: <https://www.constituteproject.org/constitution/Central_African_Republic_2010.pdf?lang=en>. [Consulta: 5 junio 2018]. Tanto el preámbulo como los artículos citados de la Constitución centroafricana han sido tomados y traducidos de esta fuente.

[2] V. «Central African Republic». En: oficina de democracia, derechos humanos y trabajo del depto. de estado de los estados unidos, International Religious Freedom Report for 2016 (‘Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo 2016’). [En línea]. Disponible en: <https://www.state.gov/j/drl/rls/irf/2016/>. [Consulta: 5 junio 2018].

[3] Información procedente de una conversación mantenida el 6 de enero de 2018 con un sacerdote católico expatriado que lleva trabajando en la República Centroafricana desde 2011.

[4] Observaciones personales del autor de este informe, que vive habitualmente en la República Centroafricana desde mediados de 2012.

[5] La descripción detallada de la mayor parte de los incidentes violentos acaecidos en la República Centroafricana durante el período aquí estudiado (2016-2018) puede encontrarse en los informes de 2016 y 2017 realizados por el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas, que anualmente publica un informe de mitad de período y un informe final. Para consultar estos informes, véase: órganos subsidiarios del consejo de seguridad de las naciones unidas: «Security Council Committee established pursuant to resolution 2127 (2013) concerning the Central African Republic». [En línea]. Disponible en: <https://www.un.org/sc/suborg/en/sanctions/2127/panel-of-experts/reports>. [Consulta: 5 junio 2018].

[6] oficina de las naciones unidas para la coordinación de asuntos humanitarios, «Central African Republic (CAR)». [En línea]. Disponible en: <http://www.unocha.org/car>. [Consulta: 5 junio 2018].

[7] La Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana se conoce habitualmente por su acrónimo francés: MINUSCA (Mission multidimensionnelle intégrée des Nations unies pour la stabilisation en Centrafrique).

[8] Información obtenida en tres reuniones celebradas en 2017 con Alí Usmane, presidente de la Coordinadora de Organizaciones Musulmanas de África Central (Coordination des Organisations Musulmanes de Centrafrique, COMUC).

[9] Tanto este incidente como el resto de los que se han registrado en Bangui han sido directamente documentados por el autor de este informe, que trabajó en Bangui en 2016, la mayor parte de 2017 y los primeros meses de 2018.

[10] El autor del presente informe visitó el lugar incendiado y habló con los pastores baptistas unos días después de producirse los ataques.

[11] Los antibalakas son grupos armados, etiquetados erróneamente como cristianos, creados en un principio para proteger los pueblos. Véase: «Repair of a vehicle for the diocese of Bambari, following the rebel attacks». En la web: Aid to the Church in Need Canada, 13-3-2015. [En línea]. Disponible en: <https://acn-canada.org/tag/anti-balaka-en/>. [Consulta: 6 junio 2018].

[12] El imán de la mezquita de Petevo, Abdulaye Washelege, expresó su gratitud al cardenal Nzapalainga, que colaboró con 400 000 CFA, así como a otras dos Iglesias cristianas de Petevo que también aportaron donativos para la reconstrucción de la mezquita. Información obtenida por el autor en una conversación el 23 de junio de 2017.

[13] Datos obtenidos en una entrevista con Alain Yemo, alcalde del Quinto Distrito de Bangui, en abril de 2017.

[14] Información obtenida en conversaciones con el obispo de Bangassu, Juan José Aguirre, y su obispo auxiliar, Jesús Ruiz, el 7 de enero de 2018 en Bangui.

[15] Judicael Yongo, «Centrafrique : Les groupes armés signent un accord de paix à Bangassou pour faciliter la libre circulation des personnes et des biens». En la web: Réseau des Journalistes pour les Droits de l’Homme, 11-4-2018. [En línea]. Disponible en: <http://rjdh.org/centrafrique-les-groupes-armes-signent-un-accord-de-paix-a-bangassou-pour-faciliter-la-libre-circulation-des-personnes-et-des-biens/>. [Consulta: 5 junio 2018].

[16] Ngala Killian Chimtom, «Cardinal laments deadly year for Church in Central African Republic». En: Crux, 16-1-2018. [En línea]. Disponible en: <https://cruxnow.com/global-church/2018/01/16/cardinal-laments-deadly-year-church-central-african-republic/>. [Consulta: 6 junio 2018].

[17] Este grupo exseleka en concreto se conoce como Frente Popular para el Renacimiento de la República Centroafricana (Front populaire pour la renaissance de la Centrafrique).

[18] Este grupo exseleka se llama Movimiento por la Paz en la República Centroafricana (Mouvance pour la Paix en Centrafrique, MPC).

[19] El autor de este informe ha tenido acceso al diario redactado por ambos sacerdotes entre septiembre y octubre de 2017, que enviaron a su obispo y ha circulado entre muchos sacerdotes.

[20] Ibidem.

[21] Información facilitada por el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas en la República Centroafricana, en diciembre de 2017.

[22] «Centrafrique : Le récit du drame de la Basse-Kotto avec le poignant témoignage du Pasteur Jean Dangouin». Bangui.com, 28-2-2018. [En línea]. Disponible en: <http://news.abangui.com/h/61985.html>. [Consulta: 5 junio 2018].

[23] Declaraciones oficiales realizadas por el obispo de la diócesis de Bambari, Richard Appora, el 23 de marzo de 2018.

[24] Véase el grupo de Facebook Collectif des Musulmans Centrafricains-CMC (‘Colectivo de Musulmanes de la República Centroafricana’): <https://www.facebook.com/groups/284717978724883/about/>. [Consulta: 5 junio 2018].

[25] La narración de este incidente se basa en las conversaciones mantenidas por el autor con algunos contactos personales en Bangui, entre ellos, sacerdotes de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, el 1 de mayo de 2018.

[26] «RCA: l’église Notre-Dame de Fatima attaquée, flambée de violences à Bangui». En: RFI Afrique, 2-5-2018. [En línea]. Disponible en: <http://www.rfi.fr/afrique/20180501-rca-eglise-notre-dame-fatima-bangui-attaquee>. [Consulta: 5 junio 2018].

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