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homekeyboard_arrow_rightPakistán

Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

Pakistán se creó como Estado laico en la época de la partición de la India, en 1947. Su carácter distintivo musulmán se ha ido manifestando de forma gradual; por ejemplo, cuando en 1956 se cambió el nombre por el de República Islámica de Pakistán. Desde entonces, la «tierra de pureza» (la palabra Pakistán es un neologismo creado a partir de pak, ‘puro’, en urdu y el sufijo stan, que significa ‘país’, introduciendo una «i» en medio para facilitar la pronunciación [1] ) adoptó un programa declaradamente islámico bajo la dictadura del general Zia ul Haq, que gobernó entre 1977 y 1988, en cuyo ordenamiento jurídico la ley islámica (sharía) representa un importante papel. En los últimos años, los esfuerzos de los sucesivos Gobiernos de Islamabad para combatir la violencia interreligiosa y la discriminación contra los no musulmanes no han tenido demasiado éxito en una sociedad que está experimentando un evidente proceso de islamización.

La Constitución pakistaní de 1973 establece en el preámbulo y en los artículos 20, 21 y 22 que todos los ciudadanos disfrutarán de la libertad de practicar y profesar la religión que elijan [2]. Sin embargo, este derecho a la libertad religiosa está enormemente limitado por las estructuras constitucionales, legales y políticas del país, que no tratan a los miembros de las minorías religiosas como ciudadanos iguales a los musulmanes.

Atendiendo a la Constitución, el artículo 2 establece que el islam es la religión del Estado. El artículo 41.2 dispone que el jefe del Estado tiene que ser musulmán y el artículo 91.3 estipula que el primer ministro también debe ser musulmán. Conforme al artículo 203 E, el Tribunal Islámico Federal tiene el poder de invalidar o sugerir enmiendas a cualquier ley contraria al islam. Además, el 7 de septiembre de 1974, la segunda enmienda a la Constitución determinó a quién se puede considerar musulmán en Pakistán y a quién no. La enmienda excluye a la comunidad ahmadía, minoría cuyos miembros se consideran musulmanes pero la mayor parte del islam suní los rechaza como herejes y no musulmanes.

Desde una perspectiva legal, las llamadas «leyes de blasfemia», incorporadas en 1986 al Código Penal de Pakistán (artículos 295 B, 295 C, 298 A, 298 B, 298 C), limitan enormemente la libertad de religión y de expresión. La profanación del Corán e insultar a Mahoma son delitos punibles con cadena perpetua y pena de muerte respectivamente. En la vida cotidiana estas leyes se utilizan con frecuencia como medio para perseguir a las minorías religiosas. Durante los últimos años se han hecho varios intentos de reformar dichos preceptos o ponerles límites, pero no se ha conseguido cambiar lo que en esencia es una espada de Damocles que pende sobre los ciudadanos pakistaníes de cualquier confesión religiosa.

Desde un punto de vista político, si bien es cierto que el llamado sistema de «electorado separado» permite la representación política de las minorías religiosas en los órganos elegidos del país (conforme a este esquema, en el Parlamento federal tienen diez escaños reservados), en realidad hace que dichas minorías estén «separadas» del resto de la nación [3].

En un país cuyo ordenamiento jurídico se basa en la legislación británica, siempre se había supuesto que el respeto al Estado de derecho supondría un freno a la islamización de la sociedad o, al menos, que las minorías podrían acudir a los tribunales para defenderse contra la violencia musulmana de la calle. Desgraciadamente, no siempre es así, como declara Ghulam Mustafa Chaudhry, presidente de la asociación de abogados Jatm e Nubuwwat de Lahore: «Cualquiera que la cometa [la blasfemia] es reo de muerte. No hay alternativa»[4], unas palabras encendidas más propias del líder de un partido islamista o de un ulema conservador. Estos profesionales de la justicia, tan activos como discretos, han asumido la misión de garantizar que las leyes antiblasfemia se apliquen en la mayor medida posible.

Según una encuesta publicada por Reuters el 6 de marzo de 2016 [5], la asociación de abogados Jatm e Nubuwwat (‘Movimiento para la Defensa del Profeta’), intenta alcanzar este objetivo utilizando sus conocimientos y su influencia en el sistema legal para garantizar que cualquier persona que menosprecie al islam o a Mahoma sea procesada, juzgada y, cuando la ley lo permita, ejecutada. En el caso del asesinato del gobernador de Punyab, Salman Taseer [6], asesinado en enero de 2011 por su guardaespaldas por querer impugnar las leyes antiblasfemia y defender a una mujer cristiana, Asia Bibi[7], el propio Ghulam Mustafa Chaudhry defendió al acusado, sin éxito, ya que Mumtaz Qadri fue condenado a muerte y ejecutado el 29 de febrero de 2016. Su entierro, el 1 de marzo de 2016 en Islamabad, fue una ocasión para que cientos de miles de islamistas manifestaran su apoyo. De hecho, según Chaudhry, Mumtaz Qadri tenía todo el derecho de matar a Salman Taseer, ya que había cometido pública blasfemia por querer impugnar las leyes antiblasfemia.

Obviamente, los intentos del Gobierno de regular la aplicación de las leyes antiblasfemia se enfrentan a una fuerte oposición. En noviembre de 2015, el Tribunal Supremo del país dictaminó que el mero hecho de debatir sobre estas leyes no podía considerarse blasfemia per se, aunque en la práctica es imposible entablar un debate tranquilo y pacífico sobre esta cuestión. En enero de 2016, el Consejo de Ideología Islámica, organismo oficial de Pakistán, propuso una serie de enmiendas a estas leyes, pero podrían llevar a una legislación aún más estricta si cabe.

Según estadísticas de la policía, en las comisarías cada vez se registran más denuncias de blasfemia. Desde que hace quince años se fundó Jatm e Nubuwwat, el número de casos de blasfemia se ha triplicado solo en la provincia de Punyab. En 2014 se alcanzó el punto álgido con 336 casos, número que descendió a 210 en 2015 cuando la provincia restringió el procedimiento para presentar las denuncias. Sin embargo, «cuando se enteran de una denuncia, los abogados [de Jatm e Nubuwwat] van a ver a la persona que la ha presentado y se ofrecen a llevarle el caso gratuitamente», comentó un policía, cuyo nombre se oculta para evitar represalias. «A veces vienen acompañando a personas a las que han animado a presentar denuncias»[8].

Hasta ahora en Pakistán no se ha ejecutado a nadie por blasfemia, pero el corredor de la muerte de las prisiones pakistaníes se va llenando poco a poco. Según un informe, de los más de 8000 presos condenados a muerte, más de 1000 son casos de blasfemia, aunque este extremo no se ha podido comprobar[9]. Uno de estos casos es el de Asia Bibi, mujer cristiana cuyo denunciante recibió el asesoramiento legal de los abogados de Jatm e Nubuwwat, tanto en el tribunal inferior como en el de apelación.

Aunque las autoridades gubernamentales, que reanudaron las ejecuciones en 2014 (tras una moratoria entre 2008 y 2014) aún no han ejecutado a ninguno de los acusados de blasfemia, no han conseguido impedir las ejecuciones extrajudiciales. Según el Centro de Estudios de Investigación y Seguridad, organización pakistaní independiente, al menos 65 personas han sido linchadas[10] o asesinadas desde 1990 (entre ellas jueces y abogados) por acusaciones de blasfemia o por defender a personas acusadas de blasfemia.

Quedaron atrás los principios de la década del 2000, cuando los abogados se levantaban en contra de las medidas represivas adoptadas por el presidente Pervez Musharraf (en el poder entre 2001 y 2008). En aquella época se hablaba del Movimiento de Abogados, el Movimiento para la Restauración del Poder Judicial y el movimiento Manifestación de Togas Negras. Actualmente, estos abogados defensores de la democracia son mucho menos visibles, mientras que los que desean una mayor islamización de la sociedad parecen haberse envalentonado.

Incidentes

Según Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi, presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, «en nuestro país se está produciendo un alarmante aumento de los incidentes violentos de intolerancia y extremismo»[11]. Estos incidentes tienen como objetivo a las minorías religiosas a causa de su fe, afirmó la Comisión Nacional de Justicia y Paz en unas declaraciones. «Estos ataques contra las minorías no se pueden aceptar y el Estado tiene que reconsiderar profundamente el Plan de Acción Nacional»[12], añadió. Este Plan de Acción Nacional se empezó a aplicar tras el atentado islamista del 16 de diciembre de 2014 contra el colegio militar de Peshawar, en el que murieron 141 personas, 132 de ellas niños. Está estructurado en dos áreas: seguridad y legislación.

En el ámbito de la seguridad, el ejército intenta desarticular a los grupos terroristas. Valga como ejemplo la eliminación, en mayo de 2018, de Salman Badeni y dos parientes suyos durante una redada de las fuerzas especiales en Killi Almas, localidad cerca de Quetta, en Beluchistán[13]. Salman Badeni era el líder del Lashkar e Jhangvi Balochistan, grupo al que se considera autor de atentados mortales contra más de cien chiíes de la minoría étnica hazara y unos 15 cristianos de Quetta.

En el ámbito legislativo, en febrero de 2017, la Asamblea Nacional (la cámara baja del Parlamento) aprobó una ley que tipifica como delitos la incitación al odio, la agresión sectaria y el matrimonio forzoso de niñas de las minorías religiosas. Según Samuel Pyara, presidente de la Sociedad para un Futuro Brillante, asociación cristiana con sede en Lahore, «estos son pasos cruciales para salvar a nuestro país […]. El linchamiento como forma de hacer justicia se ha convertido en un modo “normal” de funcionamiento de nuestra sociedad. Por eso es necesario castigar este tipo de actos y apreciamos esta medida del Gobierno»[14].

Otros señalan el hecho de que el problema no está tanto en la ley cuanto en la violencia y la corrupción habituales en la sociedad pakistaní.

«La clave del problema reside en la aplicación de la ley, además de en la frecuente falta de actuación de unas fuerzas policiales en las que la corrupción está generalizada y que sienten animadversión contra los cristianos, a los que consideran una comunidad “ritualmente impura”»[15], comentó Wilson Chowdry, presidente de la Asociación Cristiana Pakistaní Británica. Chowdry afirmó que son harto frecuentes casos como el del 28 de enero de 2017: un tribunal de Lahore decidió la absolución de 115 sospechosos imputados tras un estallido de violencia que se produjo en marzo de 2013 en la Colonia Joseph, un barrio cristiano de Lahore.

En Pakistán nadie parece estar a salvo de los extremistas armados. El 6 de mayo de 2018, un individuo provisto de un arma atacó al ministro del Interior de la Federación, Ahsan Iqbal, durante una visita a sus electores de Punyab. Tras reunirse con un grupo de cristianos de la localidad de Kanjrur, en el distrito de Narowal, el agresor apuntó contra el ministro, aunque fue interceptado por los guardaespaldas cuando ya había disparado el primer tiro. El ministro resultó herido (la bala le atravesó el brazo y le llegó a la ingle), pero no mortalmente. El atacante, identificado como Abid Husain, se reconoció como miembro de Tehrik e Labaik Pakistan, partido político que se oponer a cualquier intento de cambiar las leyes antiblasfemia. Declaró haber actuado para impedir que el Gobierno ponga en tela de juicio la definición de Mahoma como el último de los profetas, cuestión que separa a los ahmadíes de las corrientes más extendidas entre los musulmanes. En 2017, dicho partido se había manifestado durante tres semanas en Islamabad exigiendo que no se debatieran las leyes antiblasfemia. Finalmente, los militantes islamistas ganaron: el ministro de Leyes Federales declaró que la ley no se iba a enmendar. De no haber sido por la intervención de sus guardaespaldas, el ministro del Interior se habría unido a otras dos importantes personalidades políticas pakistaníes asesinadas, es decir, Salman Taseer, gobernador del Punyab, y Shahbaz Bhatti, ministro de las Minorías. A principios de enero de 2011, Taseer, musulmán, murió tiroteado; a principios de marzo de 2011, Shahbaz Bhatti, católico, también fue asesinado. Ambos fueron asesinados por defender a Asia Bibi y poner en cuestión la aplicación de las leyes antiblasfemia en el país.

Asia Bibi lleva casi ocho años en el corredor de la muerte. Acusada de blasfemia por una vecina musulmana, la condenaron a muerte en noviembre de 2010, fallo mantenido por el tribunal de apelación en octubre de 2014. En octubre de 2016, el Tribunal Supremo pospuso indefinidamente la vista en la que se emitirá el fallo definitivo. Sin embargo, en mayo de 2018 sus abogados fueron informados de que en breve se celebraría una nueva vista de apelación. Cualquier optimismo parece demasiado prematuro, puesto que el caso de Asia Bibi ha dividido a la sociedad pakistaní entre los que proponen un cierto liberalismo, partidarios de que se ponga en libertad a esta mujer, y los islamistas que exigen su ejecución.

Según la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, unas 40 personas han sido condenadas a cadena perpetua o están en las prisiones pakistaníes esperando la ejecución por blasfemia. Hay pocas señales positivas de cambio en este ámbito: el 30 de diciembre de 2017, el Tribunal Supremo ordenó la puesta en libertad de Muhamad Mansha ante la «ausencia de pruebas sólidas» contra él[16]. Muhamad Mansha, musulmán, cumplía cadena perpetua por «blasfemia» y ya llevaba nueve años en la cárcel. Por otro lado, el alcance de las leyes antiblasfemia ha llegado al ámbito de las comunicaciones electrónicas. En junio de 2017, Taimur Raza, musulmán chií, fue condenado a muerte por las afirmaciones blasfemas que publicó en Facebook, red social muy popular en Pakistán[17]. Se trata de la primera condena a muerte por blasfemia dictada en el país por comentarios realizados en una plataforma digital. La sentencia se falló después de que en 2016 se promulgase una ley sobre el ciberdelito que extiende las sanciones previstas en el Código Penal a los delitos y crímenes cometidos a través de Internet[18].

Los matrimonios forzados de mujeres jóvenes también afligen enormemente a las minorías religiosas. En los últimos años, el creciente fenómeno de las conversiones forzosas de chicas hindúes en la provincia de Sind se ha convertido en un grave problema para la comunidad hindú. Según la asociación Panchayat Hindu Pakistan, cada año cerca de 1000 niñas y mujeres jóvenes de Sind son obligadas a convertirse al islam, lo que ha provocado un éxodo de familias hindúes a la vecina India. En febrero de 2016, se aprobó en esta provincia una ley que prohíbe esta forma de violencia, pero es demasiado pronto para saber si ha sido efectiva. Sigue habiendo víctimas de esta práctica. Por citar un ejemplo, a finales de diciembre de 2017, tres hombres armados secuestraron a una niña hindú de 14 años en su casa de la localidad de Thar, en la provincia de Sind. Su padre hizo algunas averiguaciones y le informaron de que se había convertido libremente al islam y se había casado con un hombre de la zona, Nasir Lunjo. La familia descarta la posibilidad de que se haya convertido libremente. La policía se negó a intervenir [19]. De hecho, en Pakistán, donde no existe el matrimonio civil, los hindúes, a diferencia de los cristianos y los musulmanes, no podían registrar sus matrimonios ante las autoridades hasta el año pasado[20], lo que les planteaba grandes dificultades en su vida ordinaria, sobre todo a la hora de solicitar los documentos de identidad, hacer cumplir derechos de propiedad o recibir herencias. La situación de las mujeres hindúes era aún más difícil. Como Pakistán no reconocía su estado civil de casadas, se las consideraba solteras, aun cuando se casaran con un hindú, lo que las hacía presa fácil para los secuestradores de mujeres no musulmanas[21].

Esta forma de violencia contra las mujeres no solo afecta a las hindúes. Otras minorías religiosas también son vulnerables. Por ejemplo, el 22 de abril de 2018, una joven cristiana, Asma Yaqub, de 25 años, fue asesinada. Trabajaba como empleada doméstica en casa de un musulmán de Sialkot, ciudad localizada a 100 km de Lahore. Según el padre de la joven, la rociaron con ácido y gasolina por rechazar las insinuaciones de uno de los hombres de la familia en la que trabajaba, deseoso de casarse con ella. Murió en el hospital tras cinco días de agonía: tenía quemaduras de tercer grado en el noventa por ciento del cuerpo[22].

En esta situación, apenas hay buenas noticias. Se puede mencionar la inauguración de una capilla cristiana en el campus de la Universidad de Ingeniería Agrícola de Faisalabad que tuvo lugar el 15 de abril de 2018. En un país que cuenta con 177 universidades e institutos de educación superior, es la primera vez que se permite la presencia de un lugar de culto no musulmán. En la inauguración, Joseph Arshad, arzobispo de Islamabad-Rawalpindi, citó las palabras de Muhamad Ali Yina, padre y fundador de la nación: «Sois libres; tenéis libertad para acudir a vuestros templos. Tenéis libertad para acudir a vuestras mezquitas o a cualquier otro lugar de culto del Estado de Pakistán. Podéis pertenecer a cualquier religión, casta o credo; no tiene nada que ver con los asuntos del Estado»[23].

Futuro de la libertad religiosa

El año 2018 es año electoral en Pakistán. Las primeras elecciones parlamentarias se celebrarán en julio. La Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz se enfrenta a un grave retroceso desde que el Tribunal Supremo imputó al primer ministro Nawaz Sharif en julio de 2017 por corrupción. Desde entonces, Sharif tiene prohibido dirigir el partido que fundó, además de participar en cualquier tipo de elecciones el resto de su vida. Estos comicios pueden llevar a violentas manifestaciones en las que las minorías religiosas se convertirán en un objetivo fácil.

El 17 de diciembre de 2017 un terrorista suicida acabó con la vida de nueve personas e hirió a otras sesenta. El Dáesh reivindicó la autoría del atentado, que se dirigió contra la iglesia metodista Bethel Memorial de Quetta, en Beluchistán. Las autoridades gubernamentales negaron la reivindicación afirmando que el Dáesh no está presente en Pakistán [24]. A pesar de ello, el presidente de los Estados Unidos suspendió las ayudas a Pakistán (3000 millones USD) del año fiscal 2018 hasta que el Gobierno pakistaní consiga mejores resultados en la lucha contra las organizaciones terroristas islámicas activas en el país, cuyas acciones repercuten sobre la seguridad de Afganistán. A principios de enero de 2018, Estados Unidos incluyó a Pakistán en la lista de observación especial por sus graves violaciones de la libertad religiosa [25], junto a países como Arabia Saudí, Birmania, Corea del Norte, China o Irán. Mientras se espera una posible mejoría de la situación en el país, el número de pakistaníes pertenecientes a las minorías religiosas que quieren abandonarlo sigue creciendo. Según el senador Ramesh Kumar, político hindú elegido por el «electorado separado», unos 5000 hindúes abandonan Pakistán cada año debido a la persecución a la que se enfrentan [26].

Joseph Coutts, de 72 años, arzobispo católico de Karachi, ciudad portuaria localizada al sur del país, fue nombrado cardenal el 29 de junio de 2018. El 20 de mayo de 2018 declaró a la prensa que el diálogo interreligioso constituye una prioridad. Pero, al mismo tiempo, no ocultó el hecho de que la violencia es «un problema que afecta a todo el país. Esta forma de islam muy fanática, extremista, que no es el islam de la población en general, afecta no solo a los cristianos y a otros no musulmanes, sino que los terroristas no dejan libres ni a los propios musulmanes. Atentan contra santuarios y mezquitas. […] Ante la persecución, se empieza a perder la confianza. Pierden la confianza en que el Gobierno vaya a hacer algo. […] Tenemos que aunar esfuerzos con las personas que están abiertas a todas las comunidades»[27].

Notas finales / Fuentes

[1] También es un acrónimo creado en la década de 1930 a partir de los nombres de las cinco provincias del país: Punyab, Afgania (llamada ahora Jiber Pajtunjwua), Cachemira, Sind y Beluchistán

[2] Pakistan’s Constitution of 1973, Reinstated in 2002, with Amendments through 2015. En: Constitute Project, constituteproject.org. [En línea]. Disponible en: <https://www.constituteproject.org/constitution/Pakistan_2015.pdf?lang=en>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[3] K. Chaudhry, «Pakistan bishops demand fair voting system for minorities». Ucanews, 16-11-2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.ucanews.com/news/pakistan-bishops-demand-fair-voting-system-for-minorities/80786>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[4] Véanse las siguientes referencias:

«Pakistani lawyers’ group behind spike in blasphemy cases». En: Reuters, 6-3-2016. [En línea]. Disponible en: <https://www.reuters.com/article/pakistan-blasphemy-lawyers-idUSKCN0W905G>. [Consulta: 16 junio 2018].

«L’intense lobbying des avocats défenseurs des lois anti-blasphème». En: Églises d’Asie, 15-3-2016. [En línea]. Disponible en <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2016-03-15-des-avocats-virulents-defenseurs-des-lois-anti-blaspheme>. [Consulta: 16 junio 2018].

[5] V. «Pakistani lawyers’ group behind spike in blasphemy cases».

[6] «Loi sur le blasphème : la famille de Salman Taseer refuse “le prix du sang”». En: Églises d’Asie, 12-3-2015. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2015-03-12-loi-sur-le-blaspheme-la-famille-de-salman-taseer-refuse-ab-le-prix-du-sang-bb>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[7] «Sa condamnation à mort confirmée, Asia Bibi en appelle de nouveau au pape». En: Églises d’Asie, 31-10-2014. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2014-10-31-sa-condamnation-a-mort-confirmee-asia-bibi-en-appelle-de-nouveau-au-pape>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[8] V. «Pakistani lawyers’ group behind spike in blasphemy cases».

[9] Según la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Católica de Pakistán, 964 personas fueron condenadas por blasfemia entre 1986 y 2009. Entre ellas, se cuentan 479 musulmanes, 119 cristianos, 340 ahmadíes, 14 hindúes y 10 fieles de otras religiones. De los 1537 casos de blasfemia registrados, el 41,18 % de las personas son musulmanas (que constituyen el 96,4 % de la población), 32,14 % ahmadíes, 13 % cristianas (el 2 % de la población) y 1,36 % hindúes (el 1,5 % de la población).

[10] «La mort atroce d’un couple de chrétiens pakistanais souligne l’urgence à réformer les lois anti-blasphème». En: Églises d’Asie, 7-11-2014. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2014-11-07-la-mort-atroce-d2019un-couple-de-chretiens-pakistanais-souligne-l2019urgence-a-reformer-les-lois-anti-blaspheme>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[11] «Pakistan: April 29th observed as a day of Prayer and Mourning for all the victims of religious intolerance, violence». En la web: Pax Christi International, 5-5-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.paxchristi.net/news/pakistan-april-29th-observed-day-prayer-and-mourning-all-victims-religious-intolerance-violence>. [Consulta: 16 junio 2018].

[12] Ibidem.

[13] «Pakistan army kills top Islamic militant». Ucanews, 17-5-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.ucanews.com/news/pakistan-army-kills-top-islamic-militant/82339>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[14] «La loi peut-elle suffire à protéger les minorités religieuses au Pakistan?». En: Églises d’Asie, 14-2-2017. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2017-02-14-la-loi-peut-elle-suffire-a-proteger-les-minorites-religieuses-au-pakistan>. [Consulta: 16 junio 2018].

[15] Ibidem.

[16] «SC clears man of blasphemy charge due to lack of evidence». The Express Tribune, 30-12-2017. [En línea]. Disponible en: <https://tribune.com.pk/story/1596461/1-sc-clears-man-blasphemy-charge-due-lack-evidence/>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[17] K. K. Shahid, «Pakistan Issues First Death Sentence for Digital Blasphemy». The Diplomat, 13-6-2017. [En línea]. Disponible en: <https://thediplomat.com/2017/06/pakistan-issues-first-death-sentence-for-digital-blasphemy/>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[18] «Inquiétude des chrétiens face à un durcissement de la législation sur les médias». En: Églises d’Asie, 25-12-2016. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2016-11-25-inquietude-des-chretiens-face-a-un-durcissement-de-la-legislation-sur-les-medias>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[19] «Teenage Hindu girl abducted, forcibly converted in Pakistan: Report». The Indian Express, 21-12-2017. [En línea]. Disponible en: <http://indianexpress.com/article/pakistan/teenage-hindu-girl-abducted-forcibly-converted-in-pakistan-report-4993480/>. [Consulta: 4 junio 2018].

[20] «Pakistan’s new Hindu marriage law comes into effect – will kidnapping, forced conversion of minority women end now?». Zeenews, 12-4-2017. [En línea]. Disponible en: <http://zeenews.india.com/india/pakistans-new-hindu-marriage-law-comes-into-effect-will-kidnapping-forced-conversion-of-minority-women-end-now-1995313.html>. [Consulta: 17 junio 2018].

[21] «Interdiction des conversions forcées dans la province du Sind». En: Églises d’Asie, 14-12-2016. [En línea]. Disponible en: <http://eglasie.mepasie.org/asie-du-sud/pakistan/2016-12-14-interdiction-des-conversions-forcees-dans-la-province-du-sind>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[22] K. Chaudhry, «Pakistani Christian killed for spurning Muslim suitor». Ucanews, 24-4-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.ucanews.com/news/pakistani-christian-killed-for-spurning-muslim-suitor/82130>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[23] K. Chaudhry, «Faisalabad, the first Christian chapel opens in an Islamic university». AsiaNews, 19-4-2018. [En línea]. Disponible en: <http://www.asianews.it/news-en/Faisalabad,-the-first-Christian-chapel-opens-in-an-Islamic-university-43662.html>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[24] Syed Ali Shah, «9 killed in suicide attack on Quetta’s Bethel Memorial Methodist Church». The Dawn, 17-12-2017. [En línea]. Disponible en: <https://www.dawn.com/news/1377184>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[25] H. Nauert – oficina de asuntos públicos, comunicados de prensa, departamento de estado de los ee. uu., «Designations Under the International Religious Freedom Act of 1998 – Press Release», 4-1-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2018/01/276843.htm>. [Consulta: 16 junio 2018].

[26] I. Haider, «5,000 Hindus migrating to India every year, NA told». The Dawn, 13-5-2014. [En línea]. Disponible en: <https://www.dawn.com/news/1105830>. [Consulta: 21 mayo 2018].

[27] A. Gulzar, «Pakistan archbishop’s interfaith focus leads to red hat». Ucanews, 21-5-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.ucanews.com/news/pakistan-archbishops-interfaith-focus-leads-to-red-hat/82206>. [Consulta: 21 mayo 2018].

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