Persecución / Sin cambios

Afganistán

Religión

33.370.000Población

652.864 Km2Área

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homekeyboard_arrow_rightAfganistán

Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

Los musulmanes suníes representan el 85 % de la población de Afganistán. El resto de la población está formado por musulmanes chiíes, pertenecientes fundamentalmente al grupo étnico hazara. La Constitución del país reconoce oficialmente 14 etnias; entre ellas, pastún, tayika, hazara, etc[1]. Los pastunes viven principalmente en el sur y el sureste, y constituyen el grupo más numeroso (se calcula que el 42 % de la población), seguidos de los tayikos (alrededor del 27 %), que viven en el norte y noreste del país[2].

Respecto a la pequeña comunidad no musulmana del país, la organización no gubernamental Consejo Nacional de Hindúes y Sijes informó en diciembre de 2016 de que en el país quedaban menos de 200 familias, o alrededor de 900 individuos, de estas dos comunidades. No se dispone de estimaciones fiables sobre otros grupos de creyentes, ni siquiera de los cristianos y bahaíes, porque no practican abiertamente su religión. A finales del siglo xx, la pequeña comunidad judía de Afganistán había emigrado a Israel y los Estados Unidos. Se dice que en el país solo ha permanecido un judío[3].

El artículo 62 de la Constitución afgana declara que el país es una república islámica. El presidente y el vicepresidente tienen que ser musulmanes. El artículo 2 garantiza a los no musulmanes el derecho a ejercer libremente su religión dentro de la ley. El artículo 3 establece que «en Afganistán ninguna ley contravendrá los principios y disposiciones de la sagrada religión del islam». Una serie de leyes gubernamentales, así como de tradiciones locales, restringen la libertad de las religiones minoritarias. La blasfemia incluye en Afganistán los escritos o expresiones antimusulmanes. Los delitos de esta naturaleza se consideran capitales, de acuerdo con la interpretación que hacen los tribunales de la sharía o ley islámica. Por lo tanto, en estos casos se aplica la pena de muerte, siempre y cuando el acusado no se retracte en el plazo de tres días. La educación religiosa islámica es obligatoria tanto en la escuela estatal como en los colegios públicos.

Se considera que quienes se convierten del islam a otra religión cometen apostasía «conforme a la escuela de jurisprudencia hanafí (musulmana suní) que se aplica en los tribunales»[4]. También en este caso se concede clemencia si la persona se retracta en el plazo de tres días. No obstante, si no lo hiciere, «se le aplicaría el castigo que corresponde a la apostasía»[5]. Al converso se le podría condenar a muerte, encarcelar o confiscar sus propiedades según el código legal suní hanafí.

En 2016 se concedió a los hindúes y sijes representación en el Parlamento. El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ha tomado medidas para empoderar a estas comunidades y para que puedan encontrar empleo. A pesar de que se les permite practicar su fe en lugares de culto públicos y de que tienen representación parlamentaria por designación presidencial, las comunidades hindú y sij no pueden celebrar sus ritos funerarios, ya que en el país no hay crematorios. El Consejo Nacional de Hindúes y Sijes declaró que siempre que han celebrado ceremonias en zonas residenciales han surgido problemas con la comunidad musulmana del barrio[6].

Aunque no hay restricciones explícitas para que los grupos minoritarios establezcan lugares de culto o formen a su clero, la realidad es que las religiones minoritarias del país cuentan con muy pocos templos. No hay iglesias cristianas públicas. Las instalaciones de los ejércitos de la coalición y las embajadas ofrecen lugares de culto para los extranjeros[7]

El cristianismo se considera una religión occidental ajena a Afganistán. Por razones de seguridad, las familias hindúes y cristianas que quedan en el país celebran sus días sagrados en privado. Una década de control militar de las fuerzas internacionales ha añadido una desconfianza generalizada hacia los cristianos. La opinión pública se manifiesta abiertamente hostil a la idea de que los cristianos hagan proselitismo entre los musulmanes[8]. Muchos cristianos rezan en privado o en comunidades pequeñas que se reúnen en viviendas particulares. Según las organizaciones misioneras cristianas, por todo el país se pueden encontrar iglesias clandestinas en casas; en ninguna de ellas se reúnen grupos de más de diez miembros. A pesar del compromiso constitucional de tolerancia religiosa, quienes se manifiestan abiertamente como cristianos o como conversos del islam al cristianismo quedan en una situación muy vulnerable[9].

La Iglesia católica está presente en Afganistán en forma de misión sui iuris con sede en la embajada italiana en Kabul. Las misiones sui iuris son territorios que no forman parte de ninguna orden, vicariato o prefectura apostólica. Su primer superior fue el sacerdote barnabita Giusseppe Moretti, italiano, retirado en noviembre de 2014. Su sucesor, el también padre barnabita Giovanni Scalese, igualmente italiano, tomó posesión en enero de 2015[10]. Respecto a las órdenes religiosas, hay tres hermanitas de Jesús dedicadas a la asistencia sanitaria; cinco hermanas de las Misioneras de la Caridad fundadas por la Madre Teresa atienden a niños huérfanos y discapacitados, y tres hermanas de la comunidad intercongregacional Pro Bambini di Kabul (‘Por los Niños de Kabul’) se dedican a educar a niños huérfanos y discapacitados[11].

Respecto a la comunidad bahaí de Afganistán, se dispone de pocos datos. La comunidad vive en un relativo anonimato. Esto se debe a la declaración realizada en 2007 por la Dirección General de Fetuas y Cuentas del Tribunal Supremo de Afganistán, que dictaminó que la fe bahaí es blasfema y que sus seguidores son infieles.

El censo electoral para las elecciones parlamentarias programadas para octubre de 2018 se realiza en colegios, centros de salud y lugares de culto. Se teme que los extremistas opuestos al Gobierno perpetren atentados durante las elecciones. Desde que el 14 de abril se empezó a llevar a cabo el censo electoral para las próximas elecciones parlamentarias, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA, por sus siglas en inglés) ha verificado ―en el momento de redactar el presente informe― 23 incidencias de seguridad relacionadas con el proceso electoral, que han causado la muerte de 86 civiles y 185 heridos, la mayor parte de ellos mujeres y niños[12], así como el secuestro de 26 civiles.

Extremistas suníes han cometido atentados con bomba contra los «apóstatas» chiíes en los barrios de población chií; entre ellos, una explosión en abril de 2018 en un centro del censo electoral de Kabul, donde murieron 57 personas.

Respecto a las actividades llevadas a cabo por el grupo ISKP, vinculado al Dáesh, en la provincia de Jorasán, el Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo 2017 del Departamento de Estado de los Estados Unidos afirma lo siguiente: «El ISKP acusó a los musulmanes chiíes del país de unirse a las milicias que luchan contra ellos en Siria e Irak para justificar sus ataques. También acusó a los chiíes del país de estar a favor del Gobierno y atentó contra personal de seguridad y soldados que rezaban en mezquitas chiíes».

Tras la invasión de Afganistán por parte de los Estados Unidos en 2001, los grupos minoritarios étnicos y religiosos históricamente desfavorecidos, especialmente los chiíes, han conseguido mantener importantes cargos en los sectores públicos y privados. Se calcula que actualmente hay más de 10 000 mezquitas chiíes en el país. La ascendencia sociopolítica de los musulmanes chiíes es una de las razones por las que los grupos extremistas siguen atentando contra ellos, de los que dicen que son apóstatas y «que merecen morir»[13]. Refiriéndose al extremismo en Oriente Medio, el ex secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, dijo en marzo de 2016 que «el hecho es que [el Dáesh] mata a los cristianos porque son cristianos, a los yazidíes porque son yazidíes, a los chiíes porque son chiíes».

Miembros de las milicias, antiguos líderes talibanes, algunos retornados de Siria y grupos afiliados al Dáesh en Afganistán, entre ellos el ISKP, siguen atentando contra las mezquitas y barrios chiíes. Esta situación ha aumentado la huella que está dejando el Dáesh en Afganistán, donde opera bajo el nombre de Estado Islámico en la Provincia de Jorasán (ISKP), perpetrando atentados contra las mezquitas chiíes más importantes, como la mezquita Al Zahra de Kabul y la mezquita Imán Mohamad Baqir de la ciudad de Herat[14].

Incidentes

Entre enero de 2016 y noviembre de 2017, la UNAMA (Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán) ha documentado 51 ataques (asesinatos selectivos, secuestros e intimidación) contra personas y lugares de culto, relacionados con violaciones de la libertad religiosa. Estos incidentes han provocado 850 víctimas civiles (273 muertos y 577 heridos). Dicha cifra es prácticamente el doble de las víctimas civiles registradas en atentados de este tipo durante los siete años anteriores, entre 2009 y 2015[15].

En un acto de represalia contra la detención de un líder talibán de la zona por parte del Gobierno afgano, los talibanes secuestraron en junio de 2016 a 17 musulmanes chiíes hazaras; posteriormente, los pusieron en libertad. En julio de 2016, dos terroristas suicidas del Dáesh atentaron contra una manifestación de chiíes hazaras en Kabul, matando a unas 80 personas e hiriendo a más de 400.

El 11 y el 12 de octubre de 2016, dos atentados independientes tuvieron como objetivo la comunidad chií durante la Ashura, día de ayuno que conmemora el día en que Noé salió del arca y la victoria de Moisés sobre los egipcios guiado por Dios. El Dáesh reivindicó ambos atentados. En el primer ataque, contra el santuario de Karte Saji en Kabul, murieron por lo menos 19 personas y hubo decenas de heridos. Al día siguiente, hicieron explotar una bomba en la mezquita de Joya Golak, en la provincia de Balj, que causó la muerte de 145 personas y heridas a otras 30. La mayor parte de las víctimas eran niños.

Ese mismo mes el Dáesh secuestró y asesinó a 30 civiles de la zona predominantemente chií de la provincia de Gor.

En noviembre de 2016 otro terrorista suicida del Dáesh mató en Kabul a unos 32 fieles e hirió a más de 50 durante la ceremonia religiosa del Arbain, que se celebra a los cuarenta días de la Ashura[16].

El 20 de octubre de 2017, un terrorista suicida del ISKP asesinó a 57 fieles e hirió a otras 55 personas (entre ellas, mujeres y niños), lanzando una granada a la zona de mujeres de la mezquita chií del Imán al Zaman de la ciudad de Kabul. A continuación, el agresor detonó su chaleco bomba dentro de la mezquita[17].

En diciembre de 2017, el ISKP perpetró un ataque contra el Centro Cultural y Social Tabayan de Kabul, en zona chií, que se saldó con 41 muertos. En 2017 se registraron como mínimo siete atentados contra los musulmanes chiíes, que causaron al menos 150 muertos y 300 heridos. Con frecuencia, estos ataques coinciden con festividades religiosa chiíes, como las de Lailat Ul Qadir, Ashura, Muharram o el cumpleaños del Hazrat Mahdi[18].

En 2017 asesinaron a causa de su fe a 13 mineros chiíes hazaras, y el ISKP decapitó a tres musulmanes chiíes hazaras.

En abril de 2018, unos combatientes atacaron a «apóstatas» chiíes, entre ellos, a los que estaban reunidos en un centro del censo electoral de la capital, Kabul. Cincuenta y siete personas fueron asesinadas (de las cuales, 22 mujeres y 8 niños), y hubo más de 100 heridos. El Dáesh reivindicó el atentado en unas declaraciones difundidas por su agencia de noticias Amaq.

Futuro de la libertad religiosa

La libertad religiosa en Afganistán está garantizada por la Constitución, pero en la práctica la vida de los no musulmanes en el país es muy difícil, pues la importancia que se da al islam vigente margina y excluye al resto de los credos. Se trata de un fenómeno evidente, sobre todo en las leyes del país. Durante el período estudiado en este informe se ha podido observar una ligera mejoría para algunas minorías religiosas, si bien la situación general es alarmante. Preocupa el aumento constante de la violencia a causa de los grupos suníes militantes que atacan lugares de culto y a clérigos chiíes. En el momento de redactar este informe, se vaticina un incremento del número de atentados terroristas durante las elecciones parlamentarias de octubre de 2018. También inquieta la prohibición de facto de la conversión desde el islam, que puede conllevar rigurosas condenas. Para responder a los ataques de grupos suníes extremistas, el Gobierno afgano ha intentado proporcionar seguridad adicional y ha ofrecido armas a los civiles que viven cerca de las mezquitas chiíes. Atentando contra las mezquitas de la comunidad durante las ceremonias religiosas, los militantes intentan impedir que los chiíes hazaras practiquen libremente su fe.

Se ha producido un incremento del número de atentados contra los líderes religiosos progresistas de Afganistán, especialmente contra los que trabajan en comisiones interreligiosas y en reuniones entre líderes tribales y musulmanes. Varias organizaciones gubernamentales y no gubernamentales han emprendido iniciativas para superar la división existente entre los musulmanes chiíes y suníes, pero quienes han asistido a actos de esta naturaleza en 2017 han sufrido un número mayor de atentados que en los años anteriores.

La Misión de las Naciones Unidas en Afganistán mencionó que se habían producido 11 atentados contra líderes religiosos en la primera mitad de 2017, frente a los dos de todo 2016. Esta tendencia al alza apunta al aumento de los enfrentamientos entre musulmanes y chiíes, y a la inestabilidad general del país, de la que forman parte las diferencias religiosas.

Notas finales / Fuentes

[1] agencia central de inteligencia (cia), «Afghanistan». En: The World Factbook, 12-7-2018. [En línea]. Disponible en: <https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/af.html>. [Consulta: 15 julio 2018].

[2] «World Directory of Minorities and Indigenous Peoples – Afghanistan». En la web: Minority Rights Group International. [En línea]. Disponible en: <http://minorityrights.org/country/afghanistan/>. [Consulta: 15 julio 2018].

[3] «Afghanistan». En: oficina de democracia, derechos humanos y trabajo del depto. de estado de los estados unidos, International Religious Freedom Report for 2017 (‘Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo 2017’). [En línea]. Disponible en: <http://www.state.gov/j/drl/rls/irf/religiousfreedom/index.htm?year=2017&dlid=281016>. [Consulta: 15 julio 2018].

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] B. Sharma, «The Few Remaining Hindus and Sikhs In Afghanistan Fight For One Seat In Its Parliament: On the verge of becoming confined to the pages of Afghan history». HuffPost, 23-9-2016. [En línea]. Disponible en <https://www.huffingtonpost.in/2016/09/23/facing-extinction-in-afghanistan-hindus-and-sikhs-fight-for-one_a_21476942/>. [Consulta: 15 julio 2018].

[7] Ibidem.

[8] Ibidem.

[9] «Afghanistan». En la web: Presbyterian Mission. [En línea]. Disponible en <https://www.presbyterianmission.org/ministries/global/afghanistan/>. [Consulta: 15 julio 2018].

[10] «Exclusive Interview with Father Giovannie Scalese on the Church in Afghanistan – Between Rome And Kabul». En la web: O Clarim, 18-5-2018. [En línea]. Disponible en <http://www.oclarim.com.mo/en/2018/05/18/exclusive-interview-with-father-giovanni-scalese-on-the-church-in-afghanistan-2-between-rome-and-kabul/>. [Consulta: 15 julio 2018].
[11] «Patrick Cardinal O’Boyle Council #11302». En la web: Knights of Columbus, julio de 2015. [En línea]. Disponible en <https://oboyle.dcknights.org/index.php/afghanistan-roundtable>. [Consulta: 15 julio 2018].

[12] En los 23 incidentes mencionados, la UNAMA documentó 27 mujeres asesinadas y 70 heridas, así como 13 niños asesinados y 29 heridos.

[13] Ibidem.

[14] Ibidem.

[15] united nations assistance mission in afghanistan (unama), «Protection of Civilians in Armed Conflict: Attacks Against Places of Worship, Religious Leaders and Worshippers», 7-11-2017. [En línea]. Disponible en <https://unama.unmissions.org/sites/default/files/unama_report_on_attacks_against_places_of_worship_7nov2017_0.pdf>. [Consulta: 15 julio 2018].

[16] «Afghanistan Chapter». En: comisión de los ee. uu. para la libertad religiosa internacional, 2017 Annual Report. [En línea]. Disponible en: <http://www.uscirf.gov/sites/default/files/2017.USCIRFAnnualReport.pdf>. [Consulta: 15 julio 2018].

[17] united nations assistance mission in afghanistan (unama), «Protection of Civilians in Armed Conflict: Attacks Against Places of Worship, Religious Leaders and Worshippers».

[18] «Afghanistan Chapter». En: comisión de los ee. uu. para la libertad religiosa internacional, 2018 Annual Report. [En línea]. Disponible en: <http://www.uscirf.gov/sites/default/files/2018USCIRFAR.pdf>. [Consulta: 10 julio 2018].

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