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Información sobre metodología y definiciones
Marcela Szymanski, editora del informe Libertad Religiosa en el Mundo 2018

1. Definiciones

Para desarrollar las definiciones y los criterios utilizados en este informe, hemos consultado y seguido las fuentes citadas a continuación:

  • Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (páginas web).
  • Relator especial sobre la libertad de religión o de creencias.
  • Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y su Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH). (Páginas web en <http://hatecrime.osce.org/what-hate-crime>).
  • Heiner Bielefeldt, antecesor del actual relator especial sobre la libertad de religión de la OSCE (páginas web y entrevistas personales).
  • Massimo Introvigne, anterior relator especial sobre la libertad de religión de la OSCE (páginas web y entrevistas personales).
  • Directrices de la Unión Europea sobre promoción y protección de la libertad de religión o de creencias (conversaciones con el personal responsable y las autoridades encargadas de formular dichas políticas).
  • Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, de 1948.
  • Observatorio sobre la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos (páginas web y conversaciones con Martin G. Kugler y Ellen Fantini).
  • Comentarios de Grégor Puppinck sobre la filosofía de la libertad de religión, las competencias gubernamentales y los límites de esta libertad.

Asimismo, se han analizado los informes de las siguientes organizaciones, especialmente en lo referente a la metodología:

  • OSCE / OIDDH.
  • Departamento de Estado de los Estados Unidos.
  • Pew Research Center.
  • Open Doors / World Watch List (‘Lista de Vigilancia Mundial’).
  • Informe de 2015 de la Transatlantic Academy, titulado Faith, Freedom and Foreign Policy (‘Fe, Libertad y Política Exterior’).
  • Informes del intergrupo del Parlamento Europeo sobre la libertad de religión o de creencia y la tolerancia religiosa.
  • Biblioteca de Derechos Humanos sin Fronteras (<hrwf.org>).
  • Biblioteca de Article 18 (<www.forum18.org>).

De gran interés ha resultado también la consulta de textos elaborados por especialistas, como es el caso de:

  • Religious Freedom in Modern Societies, de John Newton.
  • Discurso del odio, corrección política y libertad de expresión, de José Luis Bazán.

a) Libertad de religión o de creencias

Según el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia» (v. <http://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/>).

La libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o creencia está consagrada en sendos artículos 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que deben ser leídos a la luz de la Observación general n.º 22 del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Según la legislación internacional, la libertad de religión o de creencias consta de dos partes:

  • la libertad, ya de tener o adoptar una religión o creencia por elección personal, ya de no creer en ninguna, y
  • la libertad de manifestar la propia religión o creencia, individual o colectivamente, en público o en privado, mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza.

La libertad de religión o de creencias también está protegida por el artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y el artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. (V. párrafo 10 de las Directrices de la Unión Europea sobre la Promoción y Protección de la Libertad de Religión o Creencia).

b) Límites de la libertad religiosa

Según la página web del relator especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de religión o de creencias (<http://www.ohchr.org/EN/Issues/FreedomReligion/Pages/Standards.aspx>), los límites de esta libertad fundamental están determinados por:

  • los derechos humanos fundamentales de los demás, conforme a la Declaración Universal de los Derechos Humanos;
  • el interés general, el riesgo demostrable para la salud y el orden público.

Así se refleja en la Resolución 2005/40 (párrafo 12) de la Comisión sobre Derechos Humanos y la Resolución 6/37 (párrafo 14) del Consejo de Derechos Humanos: «Subraya además que, como destacó el Comité de Derechos Humanos, las restricciones a la libertad de profesar la religión o las creencias solo se permiten si están prescritas por la ley, son necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos y las libertades fundamentales de los demás, y se aplican de modo que no atenten contra el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión».

2. Cómo establecer si un determinado incidente supone una violación de la libertad de religión o de creencias

A la hora de elaborar este informe, el primer aspecto que se ha tenido en cuenta para valorar si se ha producido una violación del derecho a la libertad religiosa es el prejuicio claramente distinguible contra la víctima (o las víctimas), a causa de su religión. La lista completa de las violaciones de la libertad de religión o de creencia tipificadas por las Naciones Unidas puede consultarse en este enlace:

http://www.ohchr.org/EN/Issues/FreedomReligion/Pages/Standards.aspx

3. Cómo se han determinado los tipos de violación de la libertad de religión o de creencias presentados en este informe

Partimos de la consideración de que las violaciones de la libertad religiosa suponen un proceso en el que se distinguen cuatro fases claras:

  • intolerancia
  • discriminación
  • persecución
  • genocidio

En el punto 4 se explicará detalladamente cada una de estas fases, así como el paso de una a otra. Y al final de este documento se incluye una tabla que recoge las diversas manifestaciones de la violación del derecho a la libertad religiosa, elaborada a partir de las fuentes consultadas previamente citadas.

4. Categorías

a) Intolerancia. Esta fase abarca desde la ausencia de problemas hasta los grados más elevados de intolerancia, y se observa en mayor o en menor medida en todos los países y culturas. Ahora bien, la situación empeora cuando la intolerancia se manifiesta abiertamente y no halla oposición en las autoridades competentes. Se empieza así a configurar una «nueva normalidad». Se aprecia también en este punto un escenario donde la intolerancia se hace patente en la repetición de mensajes no rebatidos que presentan a un determinado grupo como peligroso o nocivo para la sociedad. La intolerancia se da principalmente a nivel social y cultural: en clubes, competiciones deportivas, vecindarios, artículos de prensa, discursos políticos, y en los medios de comunicación de masas como el cine y la televisión. Y los mensajes suelen difundirlos formadores de opinión de cualquier ámbito (padres, profesores, periodistas, deportistas famosos, políticos, etc.).

Sin embargo:

  • La persona agraviada puede acudir a la ley. La intolerancia aún no ha derivado en discriminación. Sigue rigiendo el derecho fundamental a la no discriminación.
  • En los países en los que funciona el Estado de derecho (como las democracias occidentales), los tribunales sí abordan cuestiones de intolerancia religiosa, como los delitos de odio. Sin embargo, en muchos países todavía no es posible acogerse a la justicia ante una situación de intolerancia. Tras la «normalización» de los mensajes de intolerancia, pueden empezar a producirse delitos de odio, por lo general cometidos por agentes privados y no por el Estado. Entendemos por delito de odio, según la definición propuesta por la OIDDH, aquellos «actos criminales por discriminación o en contra de un grupo particular de personas. Para que un delito sea considerado de odio, la ofensa debe cumplir dos criterios. El primero es que el acto constituya una ofensa bajo una ley penal. En segundo lugar, el acto debe ser motivado por discriminación». A diferencia de estos delitos, la discriminación y la persecución rara vez están contempladas en la ley penal aplicable, y ambas provienen de agentes tanto estatales como privados.

La intolerancia es la etapa más difícil de cuantificar, ya que, con frecuencia, se describe como una «sensación». Pero condiciona el entorno mediante la repetición de mensajes negativos que muestran a un cierto grupo como peligroso para el statu quo. Tales mensajes son cuestionados, como mucho, por individuos o creadores de opinión que acusan a entidades menos definidas, como «los medios de comunicación» o «la cultura local», o a determinadas personalidades políticas. Sin embargo, cuando la víctima no informa de los actos de intolerancia o bien las autoridades no reaccionan firmemente contra estos, el terreno queda abonado para las siguientes fases.

b) Discriminación. Se llega a ella si no se controla la fase previa de intolerancia. La discriminación religiosa se produce cuando hay leyes o normas que se aplican solo a un grupo en concreto frente al resto. Su sello distintivo: un cambio en la ley que consolida un trato diferenciado a una persona en función del grupo, la clase o la categoría a la que pertenece. En este caso, suele ser el Estado el que comete la violación de la libertad religiosa. Y así, por ejemplo, nacen las leyes de blasfemia, que encumbran una creencia por encima de las demás. Aunque la discriminación pueda ser legal a nivel interno de un país, sigue siendo ilegal conforme a las Naciones Unidas y la Carta de Derechos Humanos de la OSCE. Las víctimas solo pueden acudir en busca de ayuda a la comunidad internacional. Entre los casos más habituales de discriminación se hallan las limitaciones en el acceso al empleo (incluido el público), la imposibilidad de comprar o reparar las propiedades, así como de vivir en determinados barrios, y la prohibición de exhibir símbolos de fe.

c) Persecución. Es el paso siguiente a la discriminación. Suelen ir de la mano, apoyándose la una en la otra. Sin embargo, la persecución por parte de un grupo terrorista, por poner un ejemplo, se puede producir en un país donde no haya discriminación por parte del Estado. La persecución consiste en una campaña o programa activo dirigido a exterminar, expulsar o someter a determinadas personas en función de su adscripción a un grupo religioso. La persecución contra un grupo concreto puede ser obra tanto de agentes estatales como no estatales, y los afectados no pueden acogerse a las leyes del Estado. La persecución tiene un carácter sistemático, no circunstancial. Los agentes privados que cometen delitos de odio contra un grupo no suelen ser castigados. Las víctimas sufren maltrato jurídico, se les priva de sus propiedades y, en ocasiones, son asesinadas. Informes elaborados por medios de comunicación, Gobiernos, organizaciones no gubernamentales y asociaciones locales identifican y cuantifican la persecución. Con frecuencia, la violencia acompaña a la persecución. Los grupos minoritarios sufren asesinatos, expropiaciones, robos, deportaciones, exilio, conversiones forzosas, matrimonios en contra de su voluntad, acusaciones de blasfemia, etc. Semejantes actos se producen «dentro de la legalidad», de acuerdo con las leyes nacionales. En casos extremos, la persecución puede convertirse en genocidio.

d) Genocidio. Es la última fase de la persecución, en la cual ya solo pueden intervenir las leyes internacionales. Según la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, de las Naciones Unidas, aprobada el 9 de diciembre de 1948 (v. <https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/treaty-1948-conv-genocide-5tdm6h.htm>), se entiende por genocidio una serie de «actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal». De lo dicho se desprende que la muerte no es un «requisito» para ser considerado víctima de genocidio, pues los actos genocidas mencionados son más amplios e incluyen:

  • Matanza directa de miembros del grupo.
  • Infligir lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo.
  • Sometimiento forzoso del grupo a condiciones infrahumanas que provoquen su destrucción física, total o parcial.
  • Imposición de medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo.
  • Traslado, por la fuerza, de niños del grupo perseguido a otro.

Además, esta Convención no solo considera responsables a quienes perpetran dichos actos, sino también a quienes se asocien, instiguen o sean cómplices del genocidio. Tras la aprobación, por parte del Parlamento Europeo, de una resolución (4 de febrero de 2016) en la que se califica de genocidio los actos y crímenes del Dáesh contra los cristianos y los yazidíes, muchas otras naciones han seguido su ejemplo, entre ellas, los Estados Unidos. Así, al crear el 21 de septiembre de 2017 un mecanismo para llevar al Dáesh ante la justicia (Resolución 2379), las Naciones Unidas también pretendieron establecer si se ha producido genocidio o no (v. <http://www.un.org/en/genocideprevention/genocide.html>).

5. Responsables de la discriminación y la persecución

Actualmente, entidades como Estado Islámico, Al Qaeda, Boko Haram o los cárteles de tráfico de drogas y seres humanos han dejado de estar sujetos a la definición tradicional de agentes estatales frente a agentes no estatales. En países y zonas donde el Estado ya no tiene el control (en algunos casos, ha llegado a convertirse en víctima) y las leyes de facto del grupo en el poder violan los derechos humanos fundamentales, estos grupos solo rinden cuentas ante la comunidad internacional. Se entiende que los actos de «intolerancia» siguen bajo el control y la responsabilidad del Estado.

Se distinguen tres tipos de responsables:

  • El Estado (ya sea federal, regional o municipal).
  • Agentes locales no estatales, impulsados por un «nacionalismo religioso» (líderes religiosos violentos; mafias dedicadas a acaparar tierras; grupos religiosos supremacistas, y ramas locales como los talibanes en Pakistán y Afganistán, Boko Haram en Nigeria, etc.).
  • Organizaciones criminales o terroristas transnacionales (como el llamado Estado Islámico, Al Qaeda, Al Shabab, Boko Haram en Camerún, etc.).

6. Tendencias durante el período estudiado y expectativas para los dos próximos años

En el informe final hemos clasificado como deteriorado, mejorado o sin cambio el grado de libertad religiosa de cada uno de los países dentro de las categorías «Discriminación» y «Persecución», no así en la categoría «Intolerancia», dada la gran cantidad de incidentes que pueden considerarse como tales. La estimación de las expectativas de la libertad religiosa en cada país se basa en los incidentes citados y otras informaciones obtenidas por el autor.

 

Tabla para identificar y distinguir los casos de «Intolerancia», «Discriminación», «Persecución» y «Genocidio» por motivos religiosos

En cualquiera de los casos, el incidente tiene que deberse a un prejuicio religioso claro y no ser consecuencia de una situación de inseguridad general.

  • filter_1Intolerancia
    (Lista orientativa: estos casos son los más frecuentes)
    • Amenazas.
    • Destrucción de la propiedad (no solo la individual, también la del grupo religioso).
    • Agresiones.
    • Asesinatos.
    • Cualquier otro delito.
  • filter_2Discriminación
    (Lista orientativa: estos casos son los más frecuentes)
    • Imposición de la religión oficial.
    • Imposibilidad de conversión (consecuencia de la religión oficial impuesta).
    • Posibilidad de ser acusado de blasfemia.
    • Prohibición de celebrar el culto fuera de los templos.
    • No tener acceso a la propiedad (ni a reparar o mantener la que se posee).
    • Falta de protección/seguridad para la propiedad.
    • No tener acceso a determinados empleos.
    • No tener acceso a la función pública.
    • No tener acceso a la financiación.
    • No tener acceso a determinados estudios o nivel educativo.
    • Prohibición de exhibir símbolos religiosos.
    • No tener derecho a nombrar miembros del clero.
    • No poder observar las festividades religiosas.
    • No poder evangelizar ni disponer de material religioso.
    • Prohibición de estar en contacto con otros grupos religiosos nacionales o internacionales.
    • No tener derecho a la propiedad de medios de comunicación.
    • No tener derecho a fundar ni financiar instituciones de beneficencia y humanitarias.
    • No tener derecho a la objeción de conciencia ni a la «acomodación razonable» en el puesto de trabajo y en la prestación de servicios.
  • filter_3Persecución
    (Lista orientativa: estos casos son los más frecuentes)
    • Asesinato, masivo o individual.
    • Detención.
    • Secuestro, esclavitud.
    • Exilio forzoso.
    • Expropiación de edificios, bienes, capital…
    • Agresión física, amputación, lesiones, mutilación…
    • Libertad de expresión gravemente coartada, sentencias y penas rigurosas.
    • Intimidación, amenazas.
    • Daños contra la propiedad.
  • filter_4Genocidio
    (Lista orientativa: estos casos son los más frecuentes)
    • Matanza directa de miembros del grupo.
    • Infligir lesiones graves a la integridad física o mental de los miembros del grupo.
    • Sometimiento forzoso del grupo a condiciones de vida infrahumanas que provoquen su destrucción física, total o parcial.
    • Imposición de medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo.
    • Traslado, por la fuerza, de niños del grupo perseguido a otro.

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