"Vemos continuamente que los factores económicos y religiosos están entrelazados. Desgraciadamente nos encontramos con que, por lo general, los aspectos religiosos de una crisis se explotan en aras bien de los intereses políticos o bien de las ganancias económicas, y con gran frecuencia de ambos al mismo tiempo."

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PRÓLOGO
Cardenal Dieudonné Nzapalainga
Arzobispo de Bangui, República Centroafricana.

Aquí, en la República Centroafricana, la libertad religiosa no es una idea; es una cuestión de supervivencia. No se trata de si uno se siente más o menos cómodo con las bases ideológicas que subyacen a la libertad religiosa; se trata de ¡cómo evitar un baño de sangre!

Aquí, en Bangui, donde las fuerzas de destrucción han arraigado, no tenemos elección. O conseguimos restaurar la paz o desapareceremos. Y es importante señalar que esa paz solo se puede basar en una auténtica paz religiosa. En un contexto multirreligioso, esto solo es posible si se entiende, acepta y defiende la libertad religiosa.

Ya sea en este país, en el que tenemos experiencia de primera mano de las cuestiones que están en juego, o en cualquier otro lugar del mundo golpeado por la crisis, no tiene sentido afirmar que la dimensión religiosa es la única causa del caos. La realidad es compleja y las crisis modernas la mayoría de las veces son consecuencia de múltiples factores interrelacionados.

Vemos continuamente que los factores económicos y religiosos están entrelazados. Desgraciadamente nos encontramos con que, por lo general, los aspectos religiosos de una crisis se explotan en aras bien de los intereses políticos o bien de las ganancias económicas, y con gran frecuencia de ambos al mismo tiempo.

Esta instrumentalización de la religión es muy eficaz porque los sentimientos religiosos apelan a lo más profundo de nosotros y la religión tiene, indudablemente, la capacidad de suscitar emociones apasionadas. Actualmente, a los medios de comunicación occidentales les gusta realzar estos impulsos para denigrar la religión en su conjunto, motivo por el cual siempre tenemos que intentar buscar el equilibrio. Esto no implica que la religión nunca sea un factor de tensión o una causa grave de conflicto, sino que se requiere un discernimiento auténtico.

En la República Centroafricana no había tensiones religiosas antes de que surgiera el conflicto actual que ha provocado que ahora nuestro país esté sumido en una situación de violencia permanente. El caos resultante permite que los protagonistas de la violencia no solo expolien la riqueza de nuestra nación, sino que además persigan objetivos políticos a largo plazo, manipulando así los enfrentamientos religiosos en beneficio propio.

Al colaborar con otros líderes religiosos, no hemos escatimado esfuerzos para resolver, en la medida de lo posible, estas tensiones y conflictos religiosos. Estamos asumiendo riesgos; nos estamos exponiendo a una gran cantidad de críticas. Sin embargo, esta búsqueda permanente del diálogo y la reconciliación interreligiosos es, sin lugar a dudas, la última defensa contra la implosión final de nuestro país.

Teniendo esto en cuenta, el informe Libertad religiosa en el mundo, elaborado por Ayuda a la Iglesia Necesitada, se publica en un momento en el que es sumamente necesario. Este informe es una confirmación de la importancia de lo que estamos haciendo aquí, en mi país. Además, es un poderoso estímulo en medio de tantas fuentes de frustración y decepción. Por último, este informe es una valiosa herramienta para demostrar la necesidad vital de propiciar la paz.

La libertad religiosa plena elimina el riesgo de instrumentalización religiosa. También puede unirnos al animarnos a respetar las diferencias de los demás y por lo tanto a poner fin a la manipulación política y económica a la que estamos sometidos. Todo mi agradecimiento a ACN por el servicio que nos prestáis al publicar este informe.

 

Acerca de nosotros

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